
Subida de impuestos e incremento del gasto
La subida de impuestos propuesta por el Gobierno de la nación en el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2010, aprobado el pasado 26 de septiembre por el Consejo de Ministros, ha logrado la práctica unanimidad de las opiniones de prensa, analistas y expertos: la subida tributaria la pagará la clase media española.
La vicepresidenta segunda del Gobierno anunció que la subida de impuestos era “un esfuerzo de solidaridad
para mantener el gasto social”. Sin embargo, vemos que se produce un incremento en el conjunto del
gasto, que supone la mayor subida del gasto de la historia de los PGE, un 17,3%.
Disminuye la participación del gasto social en los presupuestos
Sin embargo, si analizamos la participación del gasto social en los PGE observamos que en el proyecto para 2010 disminuye respecto al presupuesto aprobado en 2009, al tomar como válidas las matizaciones que sobre el gasto social realiza el Ministerio de Economía y Hacienda en la página 140 del Informe Económico y Financiero de los PGE aprobados para 2009.
Por tanto, mientras los gastos no financieros se incrementan un 17,3% en 2010 respecto a 2009, en el mismo periodo la participación del gasto social en el presupuesto desciende 1,2 puntos: del 52,8% al 51,6%.
De esta manera, queda claro que no es la política social la que genera el incremento del gasto. Es más, si no se hubiese producido el fuerte y dramático incremento del desempleo y, por tanto, del pago de prestaciones, el gasto social se habría reducido todavía mucho más.
No debe confundirse el incremento desmedido del gasto con las políticas sociales. Como es bien sabido, no hay mejor política social que la que genera empleo y no parece que el proyecto de PGE para 2010, que mantiene la política intervencionista que ha colocado a España con una tasa de paro que dobla la de la Unión Europea, sea la mejor política social, sino más bien todo lo contrario.


El carácter poco social del proyecto de PGE 2010 y el castigo a la economía y a la clase media que supone la
subida de impuestos propuesta no sólo ha tenido eco en la prensa, sino también en gran parte de las organizaciones políticas, sindicales, empresariales y de consumidores, que han expresado su desacuerdo con ese carácter “social” con el que el Gobierno socialista pretende revestir este proyecto de PGE:
- “Más impuestos crearán más paro” (Rajoy, presidente nacional del Partido Popular).
- “Los PGE prevén una subida de impuestos que complica la creación de empleo” (Durán i Lleida, portavoz de CiU en el Congreso).
- “Este proyecto es antisocial e hipoteca la recuperación económica” (Ridao, portavoz de ERC en el Congreso)
- “Subir los impuestos grava el consumo y tendrá un efecto negativo sobre la demanda en el actual contexto de crisis” (Jorquera, portavoz del BNG en el Congreso)
- “Las cuentas públicas merecen una enmienda a la totalidad” (Díez, portavoz de UPyD en el Congreso)
- “La mayor carga de la reforma impositiva volverá a recaer en los trabajadores” (Comisiones Obreras)
- “La subida de impuestos será perjudicial para el consumo y afectará especialmente al turismo y al comercio” (CEOE)
- “La subida de impuestos lastrará la actividad económica y conllevará más cierres de negocios y aumento del paro” (ATA)
- “La subida del IVA afectará a las economías más débiles” (FACUA y ADICAE).
La subida de impuestos afecta a las clases medias
Si, además, la subida impositiva la soportan las clases medias, la situación económica en la que quedan muchas familias es muy frágil. Las subidas propuestas atentan directamente contra el ahorro, que es el elemento que sustenta la inversión, y contra el consumo.
Incrementar el gravamen de las rentas de capital supone desincentivar el ahorro futuro y, por tanto, la inversión. El pequeño incremento que se pudiese producir en el consumo en el corto plazo se vería eliminado por la caída de actividad económica y empleo que supondría, en el medio plazo, la disminución
de la inversión.
Además, dicho aumento del impuesto sobre el ahorro perjudica a muchos pensionistas que durante su vida
laboral suscribieron planes de ahorro privado para complementar su pensión pública una vez retirados. ¿De verdad cree el Gobierno que personas con pequeños depósitos, fruto de un plan de jubilación, son personas desahogadas económicamente?
Paralelamente, se produce la eliminación de la deducción de 400 euros, introducida en el pasado de manera urgente, sin motivo económico aparente y que supuso acabar con la mitad del superávit existente entonces.
Y, por último, la subida de mayor impacto es la del IVA. El Gobierno propone incrementar un punto el tipo reducido y dos el tipo general. El primero puede producir distorsiones en el mercado de la vivienda, al incrementar un punto el impuesto que grava la compra de viviendas nuevas sobre el impuesto que grava la transmisión de viviendas de segunda mano.
En cuanto al segundo, el IVA general, grava productos y servicios utilizados por el conjunto de la población. De hecho, según Contabilidad Nacional (INE), el grueso de la recaudación por IVA se debe al IVA general:

De esta manera, con la subida de impuestos en estos tres conceptos, un hogar español, en media, tendrá que pagar 60,41 euros más de impuestos al mes, más de 10.000 pesetas. O lo que es lo mismo: el incremento será el 6% del salario de un mileurista. Y según GETHSA, el 63% de los asalariados españoles lo es.
Queda así al descubierto que la mayor parte de la subida de impuestos la sufrirán, directa e indirectamente,
las clases medias. Tendrán que pagar más al consumir, verán cómo sus ahorros tienen que tributar
más, con la consiguiente disminución de este complemento mensual para completar su sueldo o pensión, y podrán perder en mayor medida su empleo, al incrementarse el riesgo de una menor actividad económica debido a una menor inversión causada al descenso del ahorro.
Un incremento de los impuestos y del gasto perjudican a la economía
Incrementar los impuestos drena recursos al conjunto de la economía y frena su actividad, de ahí la necesidad de que éstos sean lo menores posible y de que el gasto deba estar muy bien ajustado.
Y más grave aún es incrementar los impuestos en tiempos de recesión; esta medida no parece que sea la
mejor manera de ayudar a la recuperación económica, máxime si los problemas que sufre la economía sobre la que se va a aplicar la subida tributaria, la española, son las trabas estructurales que la asfixian y que generan una destrucción de empleo tan elevada, como pone de manifiesto el hecho de que España concentre casi un tercio del total de parados de la eurozona cuando sólo representa el 13% de su población activa.
Pero, además, la experiencia demuestra que las bajadas de impuestos que dotan de mayor libertad a la economía –que así puede volverse más ágil, dinámica y productiva– desembocan en la creación de puestos de trabajo.
Ésta es la receta que aplicó Estados Unidos con Reagan y el Reino Unido con Thatcher, y que en España
creó cinco millones de puestos de trabajo entre 1996 y 2004, en los gobiernos de José María Aznar.

Apostar por bajar los impuestos –y por no subirlos nunca– establece la diferencia no sólo en tasa de paro, sino también en el ritmo de actividad para salir de la crisis y generar empleo. Muchos socios de la eurozona, como Alemania, han reducido diversos impuestos, o se proponen hacerlo. El resultado es claro: menos desempleados y una incipiente recuperación, mientras que España, con su política expansiva del gasto público rondando el 20% de incremento anual y su alza de impuestos, se sitúa a la cola tanto de la zona monetaria europea como de los principales socios internacionales.
Conclusión

La subida de impuestos que se plasma en el proyecto de PGE aprobado por el Consejo de Ministros no sólo ataca directamente a la estructura productiva de la economía española, al desincentivar el ahorro y, por tanto, poner en peligro la inversión, la actividad y el empleo, sino que supone una merma directa para el bolsillo de todos los españoles.
Aunque el Gobierno de la nación ha anunciado que la subida de impuestos es un esfuerzo de solidaridad para cubrir el gasto social, realmente, tras analizar los datos, se puede observar que mientras se produce el mayor incremento de la historia de los gastos no financieros en los PGE, un 17,3%, el gasto social disminuye si aceptamos las matizaciones que en los PGE de 2009 realizaba el propio Gobierno de España.
De hecho, de no ser por el gran incremento del desempleo, el conjunto de políticas sociales disminuiría más todavía. Y realmente la prestación por desempleo es una cobertura social pasiva, pero no una política social activa que permita que los desempleados encuentren de nuevo un puesto de trabajo.
Además, tal como recogen la mayoría de medios, partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, así como de autónomos y de consumidores, la subida de impuestos perjudicará a la economía y al tejido productivo, y será sufragada, en su mayor parte, por la clase media,mientras que quienes tienen asegurado su puesto de trabajo verán cómo su salario crecerá por encima de la inflación de 2009, al tiempo que se les garantiza que no perderán poder adquisitivo en un periodo de tres años.
Por tanto, una amplia parte de la sociedad coincide en señalar el coste para la economía de esta subida de impuestos y la injusticia social que genera el hecho de que dicho incremento lo soporte la clase media. Al tiempo, también se coincide en señalar el desmedido incremento del gasto público, que dará lugar a un mayor déficit, deuda y, finalmente, a nuevos impuestos. Mientras, la eventual disminución del impuesto de sociedades introduce tantos condicionantes que hará que la medida no tenga impacto real en la economía.
El Gobierno socialista comenzó por incrementar los impuestos especiales, ha continuado por subir el gravamen del IVA, el del ahorro y por eliminar deducciones del IRPF anteriormente establecidas
sin criterio ortodoxo, y se plantea introducir próximamente un impuesto medioambiental.
Su voracidad recaudatoria, pareja a su entusiasmo por el incremento del gasto público y a la ausencia de una
política económica coherente y efectiva, hacen presuponer que estamos sólo ante el comienzo de una subida
generalizada de impuestos y del gasto público, que arroja oscuras sombras sobre la posibilidad de que se produzca pronto un crecimiento económico en España que genere empleo y devuelva la prosperidad a nuestra economía.
Para eso harán falta otros presupuestos y otro Gobierno, que sea austero, baje impuestos y realice las reformas estructurales que necesita la economía española.
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publicado por juanjo
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