oct 07

Futuros sobre índices y acciones

‘Ponerse corto’ cuando las acciones caen: el préstamo de títulos

En este caso hay que abrir una cuenta en un broker para poder realizar las operaciones. Se llama ‘activo subyacente’ a los índices o acciones a que hacen referencia los contratos. En ambos casos se trata de operaciones a plazo, es decir, de compromisos de compra o venta que tendrán lugar en una fecha futura.

Esta fecha varía dependiendo del activo subyacente. Por ejemplo, en el caso del Ibex 35 los futuros vencen el tercer viernes de cada mes, mientras que en los futuros sobre acciones sólo existen cuatro vencimientos al año (marzo, junio, septiembre y diciembre) y también vencen el tercer viernes del mes correspondiente.

En todos los casos, tanto en futuros sobre valores o índices, no es necesario esperar al vencimiento del futuro, sino que se puede vender o comprar antes. Imaginemos que en noviembre compramos un contrato de futuros sobre Euro Stoxx 50 con vencimiento en diciembre. En esa fecha el futuro estaba a 2.750 (normalmente, el valor del futuro es similar al del subyacente, en este caso del índice Euro Stoxx 50), que será el precio de compra en euros de cada contrato.

Decidimos vender a primeros de diciembre antes del vencimiento, que será el día 21 de ese mes, y en ese momento el futuro cotiza a 2.660, ya que el Eurostoxx ha caído con cierta fuerza desde la fecha de compra. La diferencia entre compra y venta es de -90 puntos (2.750-2.660). Esos noventa puntos los multiplicamos por el número de contratos (en este caso sólo uno), lo volvemos a multiplicar por 10 (multiplicador del futuro) y nos da una pérdida de 900 euros.

También podemos ‘mantenerlo’ después del vencimiento, haciendo lo que se denomina un ‘roll over’, es decir, ‘cerrar la posición abierta’ de este vencimiento (vender) y ‘abrirla’ (comprar) para el siguiente vencimiento. Por ejemplo, si tenemos 10 contratos de futuros sobre el Ibex 35 con vencimiento en diciembre y queremos mantenerlos hasta enero, haremos un ‘roll over’ vendiendo los contratos de diciembre y comprando 10 con vencimiento en enero.

Actualmente, el particular español puede invertir a través de futuros del Ibex 35 o bien del Mini Ibex. La única diferencia entre ambos es que los segundos son más asequibles porque el multiplicador pasa a ser 1 euro, en lugar de los 10 euros de los futuros del Ibex y, por tanto, las garantías también son 10 veces menores.

Con el Ibex  en 6.700 puntos, la compra de un contrato del índice supondría tener en la cuenta una garantía de 6.700 euros, mientras que para los futuros de Mini Ibex sólo hacen falta 670 euros. Es decir, que un contrato Mini Ibex tiene una décima parte del valor de un contrato sobre Ibex 35, y las pérdidas o ganancias guardan la misma proporción, por lo que realmente daría lo mismo comprar 10 Mini Ibex que un Ibex.

Futuros sobre acciones

Los futuros sobre acciones son muy similares a los anteriores, pero el “subyacente” son algunos valores del Ibex 35. El valor de cada contrato también depende del multiplicador; en el caso de Telefónica cada contrato representa 102 títulos, mientras en BBVA , Santander , Endesa y Repsol YPF representan 100 títulos.

Diariamente MEFF liquida por diferencias, es decir, carga o abona el beneficio o la pérdida dependiendo de las variaciones en el precio del futuro. Las variaciones del precio de los futuros están directamente relacionadas con los movimientos de los subyacentes (en este caso las acciones) a través de una relación de arbitraje que asegura que al vencimiento ambos precios convergen.

Pero existen algunas diferencias entre el precio del futuro y el de la acción. Los inversores, al comprar contratos de futuros en vez de acciones tienen una ventaja, el apalancamiento. Esto permite al inversor mantener un dinero “libre”, que no tendría en caso de estar invertido en acciones, y ese dinero, en una cuenta remunerada produce rendimientos. Y por otra parte, en los futuros no existen dividendos que sí reciben los tenedores de acciones.

En cuanto a las garantías, en el caso del Santander, BBVA, Endesa y Repsol YPF son del 15%, mientras que en Telefónica son del 20%, y se revisan diariamente sobre el cierre del futuro del día anterior.

Pongamos otro ejemplo práctico. Compramos un contrato de futuros del Santander por 6,50 euros, y decidimos venderlo el mes siguiente, cuando el precio alcanza los 7,11 euros. En este caso, la liquidación de MEFF sería: 0,61 (diferencia entre precios de compra y venta) multiplicado por un contrato y vuelto a multiplicar de nuevo por 100 (multiplicador en las acciones de Santander). El resultado sería de 61 euros de beneficio.

Los futuros sobre estas acciones son bastante líquidos, ya que los utilizan frecuentemente los gestores de fondos para sortear las restricciones de la normativa española sobre Instituciones de Inversión Colectiva. Un sólo activo no puede superar el 10% del patrimonio del fondo, y la suma de todos los activos que superan el 5% debe ser menor o igual al 40% del patrimonio (pueden tener cuatro valores con un peso de 9,99% o bien cinco valores con un peso de 7,99%). Por tanto, si un gestor quiere igualar en su cartera la ponderación que Telefónica tiene en el Ibex 35 tendrá que completar la inversión a través de futuros, lo que asegura la liquidez de este mercado.

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publicado por juanjo \\ tags: , ,

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