sep 09

Normalemente tenemos una formidable tendencia a la confrontación, nuestro estilo suele ser adversativo, mediante la crítica tratamos de solucionar los problemas.

Pero a nadie nos gusta que nos critiquen, por eso cuando nos llevan la contraria tendemos a irritarnos y a ponernos a la defensiva, rebatiendo más con el orgullo herido que con la lógica. La técnica de los 6 sombreros, de origen oriental, trata de modificar nuestra postura de manera deliberada para ver la realidad desde diversos puntos de vista.

Los 6 sombreros

Los seis sombreros son de seis colores distintos y corresponden a un tipo de postura determinada ante un problema. Los participantes en el debate deben pensar con el mismo sombrero a la vez. Nunca con uno distinto, habrá tiempo para ir utilizándolos todos.

El primer sombrero es el BLANCO. Es el de la objetividad, la información. Con el sombrero blanco no es posible dar una opinión, ni decir lo que nos gusta o disgusta, ni siquiera lo que tenemos, ni pueden aportarse ideas. Se trata de aportar datos objetivos y contrastables que afecten a la decisión. En esta parte del debate no debería haber discusiones, pues sólo se acepta la información que puede probarse. La que no, quedará pendiente para cuando hagamos conjeturas.

Finalizada esta etapa, nos quitamos el sombrero blanco y nos ponemos el ROJO. El rojo es el color del corazón. Es el momento de expresar las emociones. Lo que no nos gusta, lo que si, lo que intuimos que va a pasar, nuestras dudas y temores… No hace falta explicar ni justificar nada, pues son sentimientos y, por definición, los sentimientos no pueden ser negados. Cada persona expone los suyos y el resto los escucha. Escuchar las sensaciones, fundadas o infundadas, de los demás abre nuestra propia mente.

Pasamos al sombrero NEGRO. Éste es el del pesimista. Ahora se trata de ser negativos, de pensar todo lo malo que puede pasar. Podemos ser críticos, evaluar los riesgos, adquirir el peor punto de vista… debemos usar este sombrero con mesura.

El sombrero AMARILLO es justo lo contrario. Es el del optimista, el positivo. Se trata de ver el lado bueno del asunto, lo que ganamos, los beneficios de las ideas sobre una base lógica y real.

Después el sombrero VERDE, el de la creatividad, el de las ideas. Aquí vale todo. Se trata de hacer propuestas, buscar alternativas posibles y nuevas ideas no exploradas.

Finalmente, el sombrero AZUL, el de los procesos. Se trata de unificar todo lo obtenido, definir la situación y ordenar las soluciones alternativas para el problema bajo análisis. Es el momento de obtener conclusiones y tomar decisiones recogiendo todo el contenido de los otros sombreros.

Lo interesante de este método es que como los asistentes  utilizan el mismo sombrero cada vez, en lugar de enfrentarse unos a otros, piensan en paralelo. Cunado critican, todos critican. Cuando se exponen sentimientos, éstos se respetan y no se rebaten. Hay, en definitiva, un espacio para cada actitud y cada ángulo. Los que antes discutían dejan de enfrentarse y personalziar la cuestión. Se dedican a avanzar y, además, desde seis puntos de vista distintos.

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publicado por Juanjo

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