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La financiera originada en EEUU es una de las más graves de las últimas décadas. De momento, ya se ha llevado por delante a varios gigantes financieros del país y su contagio se ha extendido a todo el mundo. El mayor motor económico del planeta se ha visto obligado a realizar las mayores intervenciones en empresas conocidas hasta la fecha para calmar los mercados, mientras la se ha trasladado ya a las economías ‘reales’.

¿Qué está pasando?

Mario es un fontanero español que quiere ampliar su negocio y acude a su banco habitual para pedir prestado dinero. «Lo sentimos, esta vez no podemos ayudarte», es la educada pero dura frase que recibe en la sucursal. A Mario le cuesta entender en un principio que la reticencia de su banco o caja de toda la vida tiene que ver con la concesión de hipotecas a miles de kilómetros de España, en EEUU, a personas con un mal historial de morosidad y con pocos ingresos, aunque, al final, lo acaba asumiendo.

El convencimiento no ha crecido por generación espontánea. Antes ha leído periódicos en los que se dice que la financiera originada en EEUU es la peor desde la Gran Depresión de los años 30 «Entonces debe ser gordo», piensa. Sigue leyendo los diarios y, pese a las cripticas informaciones que vislumbra —«la economía parece tener un lenguaje sólo para entendidos», se dice— consigue hacerse una idea general de lo que ocurre.

En Estados Unidos, las ambiciones de los bancos han ido más allá de lo recomendable y concedieron hipotecas a personas con empleos inestables o con pocos ingresos, con la confianza de que el precio de las casas nunca bajaría —”anda, esto mismo es lo que pensaba la gente es España”—, lo que compensaría la posibilidad de que estas personas dejaran de pagar. Pero al final, la burbuja inmobiliaria estalla y comienzan a aumentar los impagos de las hipotecas, lo que a la postre acaba por provocar que el precio de los pisos acabe bajando. Y el problema no es sólo inmobiliario. En los últimos años se crean nuevos productos de inversión ligados a esas hipotecas de alto riesgo —también son los más rentables porque los intereses y sus beneficios son más altos—. Grandes fondos de EEUU y de otros países invirtien en esos productos, cuyo valor se desploma ante la caída del valor de los pisos.

Los bancos de EEUU comienzan a tener fuertes pérdidas y empiezan a desconfiar unos de otros, una situación que comienza a contagiarse por todo el mundo: vivimos en una época globalizada y Wall Street sigue siendo el corazón financiero. Mario no lo sabía, pero los bancos se prestan dinero entre sí para hacer frente a sus obligaciones. Evidentemente, se cobran intereses para hacer estas operaciones rentables. Sus recelos a la hora de prestar hace que esos intereses suban, provocando, indirectamente, que las hipotecas en España acaben encareciéndose.

La falta de dinero de los bancos hace que comiencen a dar menos préstamos a empresas y particulares. Por eso, el banco de Mario se niega a darle el crédito. Sin esos prestámos, las empresas se resienten y sufren parones en su actividad, lo que acaba por hacer que la economia crezca menos y el paro suba. «Yo pensaba contratar una persona, pero sin el préstamo no puedo hacerlo», piensa el fontanero protagonista de esta historia.

El panorama es ‘negro’. Con la quiebra de varios bancos y el rescate de otros, los problemas se han agravado. Una de las particularidades de esta es que cuanto más se alargue en el tiempo más afectará a la economía ‘real’, es decir, que se avecina, probablemente, una época de recesión. Esto se debe también a que la psicología juega un papel muy importante en la economía. La confianza de los ciudadanos cae cada vez más, lo que produce un mayor temor a consumir, algo que acaba por dañar aún más el crecimiento.

Mario lee que la provocará un cambio en los bancos: aumentará la regulación, sobre todo en EEUU, habrá fusiones y aumentará el peso de la banca de toda la vida —oficinas y trato directo con el cliente— en detrimento de los productos ‘milagrosos’ que ofrecían grandes rentabilidades.

Pero lo que verdaderamente le importa es que en España las cosas pintan muy mal. A la financiera se ha unido el pinchazo de nuestra burbuja inmobiliaria y la subida del petróleo, del que somos muy dependientes. Desgraciadamente, la salida parece estar al otro lado del Atlántico.

Los protagonistas de la

La económica está dejando algunos nombres propios. Caídos, rescatados en el último instante, reguladores que tienen en sus manos la evolución del mercado a corto plazo… Estos son los principales protagonistas de la catarsis.

LEHMAN BROTHERS

El cuarto banco de inversión de EEUU se declaró en quiebra el 15 de septiembre de 2008, tras ser incapaz de encontrar un comprador. La firma, fundada en 1850 en Alabama por los hermanos Lehman como una pequeña compañía de algodón, tenía una deuda de 613.000 millones de dólares. El origen de sus problemas eran las hipotecas basura: una de las unidades de Lehman era BNC, uno de los mayores bancos hipotecarios de EEUU especializados en estos créditos concedidos a clientes con poca solvencia. En 2007, Lehman cerró BNC, pero sus problemas continuaron. El banco disponía de activos por valor de 639.000 millones de dólares y contaba con 25.935 empleados en 61 oficinas por todo el mundo. En este caso, el Gobierno de EEUU no acudió en auxilio de la entidad.

AMERICAN INTERNATIONAL GROUP (AIG)

La tercera mayor aseguradora del mundo rozaba la insolvencia y el Gobierno de EEUU acudió al rescate en septiembre de 2008 para evitar lo que habría sido el mayor cataclismo mundial desde el ‘crash’ del 29. A través de la Reserva Federal, concedió a AIG un crédito de 85.000 millones de dólares (unos 60.000 millones de euros), que da al Estado el control del 80% de la compañía. La aseguradora debía hacer frente al impago de los ‘credit default swaps’, seguros que hacía a sus clientes protegiéndoles ante la quiebra de empresas en las que tuvieran inversiones. Algo que con la ocurre cada día y que a AIG le ha costado miles de millones.

Además, su apuesta por las hipotecas de alto riesgo de impago, las ’subprime’, le han provocado pérdidas de 18.000 millones de dólares entre enero y septiembre de 2008. La compañía tiene unos activos de más de un billón de dólares (700.000 millones de euros), equivalente al 80% del PIB de España, y el monto de los créditos que bancos de todo el mundo tienen asegurados con ella ascendía a 215.000 millones de euros. Si quebraba, no les indemnizaría en caso de que los tomadores de esos créditos no pagasen.

FANNIE MAE Y FREDDIE MAC

Las dos mayores entidades hipotecarias de EEUU también han sido nacionalizadas para evitar el desastre. El Estado ha asumido el control a través de la Agencia Federal Financiera de Casas e inyectará 100.000 millones de dólares en cada una.

FANNIE MAE se fundó en los años 30 como consecuencia de la mundial. Como los bancos concedían los créditos con reticencias, el Gobierno creó la Asociación Nacional Federal de Hipotecas que dio, con menos recelos, préstamos hipotecarios a millones de personas. De sus siglas, FNMA, nació el acrónimo Fannie Mae. En 1968 se privatizó para separar su negocio de los presupuestos del país.

FREDDIE MAC es el hermano menor. Fue creado en 1970, bajo el nombre de Banco Federal de Préstamos para Viviendas, para ampliar el mercado de los créditos. Entre ambas compañías, que en el último año han perdido 14.000 millones de dólares, sustentan más del 40% de la deuda hipotecaria de EEUU. Se prevé que, una vez saneadas, sean troceadas y privatizadas.

BEAR STEARNS

El quinto banco de inversión de EEUU fue el primero en caer: reconoció problemas de liquidez y sus acciones se desplomaron un 46% en la Bolsa de Nueva York, por lo que el Gobierno de EEUU acudió en su auxilio para evitar que el colapso afectase a otras instituciones. Fue salvado por la mínima. Su rival JP Morgan anunció su compra en marzo de 2008 por tan sólo dos dólares (1,28 euros) por acción, en una operación sólo en títulos y que la Reserva Federal financia hasta el límite de 30.000 millones de dólares (más de 19.000 millones de euros). Esto situó el valor del Bearn Stearns en unos 236 millones de dólares (unos 151,5 millones de euros), lo que suponía un descuento del 93% respecto a su valor.

HENRY PAULSON. DEPARTAMENTO DEL TESORO

El secretario del Tesoro —cargo que equivale al de un ministro de Economía en Europa— fue el artífice del ‘plan de rescate’ propuesto por Bush. Según su iniciativa, el Tesoro podría comprar hasta 700.000 millones de dólares (casi 490.000 millones de euros) en activos hipotecarios en manos de los bancos. Lo que se traduce en que la Administración compraría la deuda de mala calidad de las instituciones financieras estadounidenses, en lo que supondría la mayor intervención de la historia desde la Gran Depresión de los años 30.
Paulson (Illinois, 1946) defiende que el Gobierno intervenga en los mercados para evitar un daño mayor en la economía. Es un hombre de Wall Street, donde hizo carrera durante más de 30 años antes de llegar al Departamento del Tesoro.

BEN BERNANKE. RESERVA FEDERAL

Es otro de los reguladores gubernamentales. El presidente de la FED —en el cargo desde febrero de 2006— ha coordinado las inyecciones de liquidez y la bajada de los tipos de interés para dar confianza a la economía.
Ante la mala marcha de los mercados, la FED recortó los tipos de interés hasta el 2%, uno de los niveles más bajos desde 2004. Además, se optó por inyectar liquidez —préstamos que las instituciones monetarias ofrecen a las entidades financieras cuando detectan que hay escasez de dinero en circulación— para combatir la incertidumbre. Bernanke defendió también el ‘plan de rescate’ de Paulson y Bush.

ALAN GREENSPAN

Es uno de los nombres que se señalan como ‘culpables’. Como presidente de la Reserva Federal, organismo que funciona como banco central de EEUU, Greenspan dirigió la política financiera del país desde 1987 hasta 2006. Unos años en los que apostó por una política monetaria expansiva que algunos analistas consideran responsable de la actual .

Greenspan fue designado por primer vez en el cargo por el ex presidente republicano Ronald Reagan. Su desempeño fue tan bien valorado en su momento que Clinton, demócrata, lo confirmó en el puesto. Menos agradables fueron sus relaciones con George Bush, que sale muy mal parado en sus memorias.

JEAN-CLAUDEE TRICHET. BANCO CENTRAL EUROPEO

El presidente del Banco Central Europea (BCE) se está caracterizando por llevar una política económica contraria a la de Bernanke.

El francés (Lyon, 1942) se opone a bajar los tipos de interés para contrarrestar la ralentización del crecimiento de la economía en la eurozona. Mantiene que la principal tarea del BCE es asegurar la estabilidad de los precios y que si rebajase el precio del dinero, se dispararía la inflación. El objetivo del BCE es defender los intereses de toda la zona euro. Trichet ocupa su presidencia desde el año 2003.

Las Claves

  • El Gobierno de EEUU acudió al rescate de AIG, Fannie Mae, Freddie Mac y Bearn Stearns.
  • Lehman Brothers tuvo que declararse en quiebra.
  • Paulson es el artífice del ‘plan de rescate’ de Bush.
  • La Reserva Federal ha apostado por bajar los tipos de interés, al contrario que el BCE
  • Algunos analistas consideran a Greenspan responsable por su política expansiva en la FED.

La capital financiera del mundo

Paradójicamente, la de las ’subprime’ ha puesto de manifiesto la supremacía financiera de EEUU. Justo después de tres años en los que no paraba de discutirse el declive relativo de Nueva York con respecto a Londres —sobre todo—, Shanghai, Hong Kong, Singapur, Dubai y Qatar, el cataclismo  financiero que Occidente está sufriendo ha demostrado que la capital de las finanzas mundiales sigue siendo, sin lugar a dudas, EEUU. Y que cuando ese país estornuda, todo el mundo (o, por lo menos, Europa), se resfría.

En 2005, el senador por Nueva York Charles Schumer (demócrata) y el alcalde de esa ciudad, Michael Bloomberg (que primero fue demócrata, después republicano y ahora es independiente), solicitaron a la consultora McKinsey un informe sobre la pérdida de competitividad de la ciudad dentro del sector financiero. El estudio reflejaba  un panorama muy pesimista. Aunque lo más curioso, sobre todo a la vista de cómo está el debate sobre los servicios financieros hoy, es que señalaba como principal causa de la decadencia de Wall Street al exceso de regulación. Un exceso de regulación que procedía de las normas contables establecidas por la ley Sarbanes-Oxley (conocida popularmente como SarbOx), que fue creada tras la de 2001, cuando una serie de gigantes empresariales estadounidenses, como la eléctrica Enron y la telefónica WorldCom, suspendieron pagos en medio de monstruosos fraudes contables.

El impacto del informe fue tal que la SEC —el equivalente en EEUU de la CNMV en España— modificó algunas reglas para, por ejemplo, hacer más fácil que las empresas pudieran dejar de cotizar en EEUU. Otros problemas que no se han solucionado procedían, sin embargo, del tremendo cierre de las fronteras que EEUU ha llevado a cabo tras el 11-S, y que ha llevado a ese país a perder una buena parte del talento que demanda el sector financiero (hay que recordar que en Wall Street no sólo hay gente con MBAs, sino incluso físicos, matemáticos y hasta astrónomos, debido a la compeljidad de las operaciones que se llevan a cabo).

Ahora, en esta nueva , las cosas son al revés. Wall Street está poco o nada regulado. Pero nadie cuestiona su primacía. Las nuevas plazas financieras todavía están lejos de competir con Nueva York. Aunque lo que sí está claro es que EEUU ya no ejerce el monopolio del poder económico mundial. Como el ex consejero de Seguridad Nacional con Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, recordaba que el Gobierno chino (en la práctica, el banco central de ese país) tiene 400.000 millones de dólares (casi 300.000 millones de euros) en Fannie Mae y Freddie Mac, las dos agencias hipotecarias que EEUU nacionalizó en septiembre.

Con semejante dependencia del capital extranjero (EEUU necesita absorber 1.000 millones de dólares del resto del mundo cada día para compensar su falta de ahorro interno), Washington no ha podido jugar la ‘negligencia benigna’ que ha sido su regla de actuación en los últimos 60 años en materia de política económica. La Administración Bush, a pesar de toda su retórica nacionalista, ha tenido que intervenir Fannie y Freddie en lo que es la mayor nacionalización de la Historia para demostrar que está dispuesta a cumplir con sus compromisos exteriores, de modo que los inversores sigan considerando a ese país un lugar seguro para poner su dinero.

Esto de tener un imperio endeudado es muy mala señal. De hecho, el último imperio que financió su expansión con dinero prestado por los extranjeros fue España en los siglos XVI y XVII, y ya sabemos cómo acabó aquéllo: mal (para los españoles). Ahora, EEUU está en la misma situación. Pero, aunque esa dependencia del ahorro exterior sea una amenaza en el medio plazo para EEUU, por ahora Nueva York sigue siendo la capital financiera del mundo.

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publicado por juanjo \\ tags:

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