oct 14

Hasta hace poco, si uno quería apostar por la caída de un valor del Ibex (o por la subida, pero apalancado), tenía dos opciones: compraventas a crédito (si había acciones disponibles para prestar), o warrants (si hay emisiones sobre ese valor).

Afortunadamente existen desde hace tiempo sobre todas las acciones del Ibex, por lo que ahora tenemos esas cuatro alternativas. Básicamente los warrants y las opciones son lo mismo, con algunas particularidades (mejor liquidez en warrants, que los hace idóneos para especular a corto plazo, y mejores precios y menos mamoneos en opciones, que las hace mejores para especular a medio plazo).

Y de la misma forma, también los futuros son similares a la compraventa a crédito. Básicamente, el procedimiento es que se compran al precio actual, y las subidas o bajadas son exactamente proporcionales a lo que suba o baje el subyacente. Cada futuro equivale a 100 acciones, y en vez de pagarse enteras, se retiene un determinado porcentaje como garantías. Aquí no hay ni volatilidad, ni strikes… todo es más sencillo.

Para explicarlo, voy a comparar mi reciente compra de un futuro de Iberdrola con una compra similar de 100 Iberdrolas a crédito (una cuenta Cuatriplica, por ejemplo), y voy a comparar una venta de un futuro del BBVA con la venta a crédito de 100 acciones del BBVA…

Tanto en futuros como en compraventas a crédito, en lo que tendremos que fijarnos es en tres cosas:

  • Comisiones: Siempre a pagar, pero mucho mayores en operaciones a crédito que en futuros. Por ejemplo, con Interdín el coste de comprar 1 Fut Ibe o vender 1 Fut BBVA es de 0,60 €… sólo los cánones de la compraventa ya son mucho más!! Y cuando se consideran cánones + comisiones de compraventa + custodia, el coste de abrir y cerrar la posición con compraventa a crédito puede rondar los 30 € en un broker decente, frente a 1,2 € en futuros.
  • Coste de financiación y su fiscalidad: En el caso de las compraventas a crédito, este es un dato que se da explícitamente: El que compra a crédito paga intereses (del orden del 9%, unos 79€ para 100 IBE a 3 meses), y el que vende a crédito recibe intereses (del orden del 2%, unos 10€ por 100 BBVA a 3 meses). En el caso de los futuros, este dato no es explícito, pero sí que está implícito en la cotización del futuro: Los futuros cotizan unos céntimos más caros que su subyacente a contado, debido a que hay que pagar el coste de la financiación; y a medida que se acerca el vencimiento, se reduce el coste de financiación y el precio del futuro converge con el de contado. El coste implícito ronda el 4%, que será lo que pague quien compra (unos 35€ en un futuro de IBE en 3 meses) y lo que recibe quien vende (unos 20€ en un futuro de BBVA en 3 meses)… lo que supone de nuevo mucho mejor para los futuros que para las compraventas a crédito, pues quien quiere apalancarse le cuesta la mitad, y quien quiere ponerse corto (bajista) recibe el doble!! (Nota: En todos los casos, este coste será proporcional al tiempo de duración de la operación). Además, en los futuros, el coste de la financiación se paga comprándolos unos puntitos más arriba que el contado, con lo que a la hora de declarar, eso son menores plusvalías y por tanto menores impuestos… mientras que los intereses de las compras a crédito son gastos no deducibles.
  • Dividendos: Los dividendos funcionan al revés que el coste de financiación: El que compra a crédito cobra dividendos (si ese valor los paga en esas fechas), y el que vende a crédito tiene que pagarlos (ojo con esto, que no todos lo saben). En el caso de los futuros, este dato no es explícito, pero de nuevo está implícito en la cotización del futuro: Los futuros cotizan unos céntimos más baratos que su subyacente a contado, si va a haber un dividendo antes del vencimiento; y el día que se paga, cae el precio del subyacente pero no el precio del futuro. El coste o ingreso implícito para los futuros es en este caso exactamente el mismo que en las compraventas a crédito.

Y además, otras cosas a considerar:

  • Comodidad y disponibilidad: En el caso de los futuros, la disponibilidad es inmediata, mientras que en ventas a crédito hay que llamar por teléfono (no está disponible online) y decir que quieres vender a crédito, y entonces consultan si tienen disponibles para préstamo, y te las prestarán para la venta… o no!! Sin duda, mucho mejor en el caso de los futuros.
  • Tamaño de la operación: En los futuros, una operación equivale a 100 acciones. En algunos casos (Acciona, Metrovacesa, FCC, Ferrovial), esto puede ser excesivamente grande para operar con una sola acción, por lo que podría ser mejor recurrir a la compraventa a crédito.
  • Vencimiento: En las ventas a crédito, las operaciones vencen como máximo tres meses después de abrirlas (aprox.); si se quieren renovar, hay que cerrar la operación (con los costes que supone) y volver a abrirla… si entonces tienen acciones disponibles para préstamo, que no es seguro!! En los futuros, es completamente diferente: Hay un vencimiento cada tercer viernes de Marzo, Junio, Septiembre y Diciembre, y podemos entrar teóricamente en el vencimiento que queramos… aunque en la práctica, sólo suele haber liquidez en el vencimiento más cercano, por lo que no queda más remedio que operar con él. Y el día anterior al vencimiento, que ya habrá liquidez para el vencimiento siguiente, hay que cerrar nuestra posición y volver a abrirla contra el siguiente vencimiento, cuidando de no dejárnosla abierta porque entonces nos entregarían las acciones (o nos las pedirían), y tendríamos que pagarlas (lo que nos puede generar un descubierto) o venderlas (comprándolas primero si no las tenemos y pagando comisiones por todos los lados).
  • Garantías: En ambos casos se funciona parecido… se aporta un porcentaje del total (entre el 15% y el 25% en futuros, entre el 25% y el 33% en compraventa a crédito), y si luego la cosa va mal hay que seguir aportando garantías… con lo que si vamos justitos de liquidez, nos tiran en el peor momento!! Un grave inconveniente que ambos comparten, pero que no será inconveniente si no nos apalancamos demasiado.

Y después de visto esto… ¿qué sentido tiene ya la compraventa a crédito? Salvo que se piense operar con mucho menos de 100 acciones, ya no tiene ningún sentido!! Es mucho más barato, más claro y más rápido comprar o vender un futuro que comprar o vender a crédito, y los inconvenientes/peligros son los mismos en ambos casos: No hay que apalancarse demasiado!! Para mí, los futuros están llamados a acabar con las cuentas cuatriplica y las ventas a crédito, excepto en casos contadísimos…

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oct 02

Al empezar a tocar los futuros, una de las cosas que más me llamaba la atención era la diferencia entre el contado y el futuro, o entre los distintos vencimientos. ¿Por qué el futuro del Ibex con vencimiento Enero está a 14.367, y el de Febrero está a 14.387?

Pues esos 20 puntos de Ibex que pagas de más en el siguiente vencimiento es el “coste” del : los intereses que cuesta financiarte, vamos… y es bastante razonable que así sea, ¿no?. En todo caso, sale más barato que la financiación de una cuenta cuatriplica o similares.

También está el tema de los dividendos: si hay pago de dividendos, se supone que el Ibex lo descontará cuando llegue el pago, así que a ti el futuro te lo venden más barato en previsión del descuento que vendrá. Entre los vencimientos de Enero y Febrero del Ibex creo que no hay pagos de dividendos, pero si los hubiera, el vencimiento de Febrero sería más barato por este motivo. Este efecto es mucho más fácil de ver en los futuros sobre una acción concreta, en donde pagan medio euro de dividendo, y ves cómo ese día la cotización cae de 30 a 29.5, y el futuro estaba en 29.6 y sigue en 29.6…

Sin embargo, en el caso de los futuros sobre divisas, parece menos claro: ¿por qué cambiar una divisa por otra implica pagar (o recibir) unos cuantos puntos de regalo? En el euro/dólar, por ejemplo, tenemos el contado a 1,2923; el futuro de Marzo, a 1,2953; y el de Junio, a 1,3000… vamos, que el que apueste por el dólar se gana 200 ticks al año, que no es poco!! ¿por qué? Pues reflexionando, 200 ticks son un 1.5% aproximadamente, que viene a ser la diferencia de tipos que se pagan en una u otra divisa… eso es lo que lo explica!! Pero sea como sea, lo que está claro es que apostar por el euro supone regalar 200 ticks al año, y apostar por el dólar supone recibirlos.

Más compleja es la situación en el caso de las materias primas no perecederas. La situación habitual es la de contango, que significa que el precio contado es más bajo que el del futuro, y a su vez el precio del siguiente futuro es más alto que el del primer futuro; por ejemplo, el futuro del petróleo vencimiento Febrero está a 53,275, y sin embargo el de Marzo está a 54,2. Esto significa que nos encontramos en una situación normal… o incluso de sobreabastecimiento, donde el contango se exagera porque se espera que en el futuro el sobreabastecimiento disminuya y los precios subirán.

Por el contrario, en una situación de desabastecimiento provisional, los precios más caros serán los de contado, porque es ahora cuando se necesita y no se puede conseguir. Los precios para más adelante serán más baratos, y los de mucho más adelante serán todavía más baratos; esa situación se llama backwardation.

Y por último, si alguien trabaja con futuros sobre materias primas perecederas, ya sabrá que ahí entran muchos factores que tratan de prever cómo evolucionarán la oferta y la demanda. Por tanto, influirán mucho más en las diferencias de precios entre vencimientos los factores como el clima, la estacionalidad, etc…

En resumen, que en función del tipo de futuro, las diferencias de precios entre vencimientos dependerán de factores muy diferentes. Y esto no afectará sólo a los futuros, sino a cualquier derivado: los precios de un warrant con vencimiento diciembre-07 se fijarán con arreglo a como cotice el futuro de ese subyacente en el vencimiento de diciembre, no arreglo a como cotice el contado. Y lo mismo ocurre con las opciones.

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publicado por juanjo \\ tags:

sep 23

Los futuros son una herramienta relativamente sencilla de entender, cuya única dificultad para quien no está familiarizado consiste en que se pueden vender sin previamente haberlos comprado, obteniendo con ello un saldo de -1 futuros (o -5, o -50), lo que significa que en este caso ganaremos si el subyacente cae, y perderemos si el subyacente sube.

¿Que es el subyacente?

Pues puede ser un índice (Ibex, Dax, Eurostoxx50, Dow Jones, Nasdaq…), algunas grandes acciones (Santander, BBVA, Endesa, Repsol…), el precio de los bonos (Bund, Bobl…), un cambio de divisa (Euro/Dolar), o el precio de ciertas materias primas (petróleo, gas, oro…). Es aquello cuyos cambios de precio hace que el futuro cambie de precio.

Un ejemplo: el futuro miniIbex

En este futuro, cada punto del ibex equivale a un euro, de forma que si compras a 12.000 y vendes a 12.100, te ganas 100€, menos comisiones. Pero lo bueno es que las comisiones son muy bajas, por ejemplo se cobran 0,90€ por cada compra o venta de cada miniIbex, lo que nos dejaría 98,2€ netos en el ejemplo. Una particularidad es que sólo se admiten valores de ibex múltiplos de 5, no es válido comprar por 12.004; a esto se le llama el “tick mínimo”, que en este caso es de 5 puntos.

¿Cómo se vende sin tenerlo?

Exactamente igual que si lo tuvieras, solo que pasas a saldo negativo. Por ejemplo, supongamos que el Ibex ronda los 12.000, y hay posiciones compradoras en 12.000 y vendedoras en 12.005, y de momento estamos cerrados (saldo = 0), y empezamos a operar:

  • Con posiciones en 12.000-12.005, vendo 1 futuro a 12.000: Saldo = -1
  • El ibex sube y las posiciones se sitúan en 12.050-12.055; cambio de idea y compro 1 futuro en 12.055, con pérdidas de 55 puntos = 55€ (56,8€ con las comisiones): Saldo = 0, cerrado.
  • Sigue subiendo y compro 2 futuros a 12.080: Saldo = 2
  • Sube y sube, pero luego empieza a caer y decido vender 3 futuros a 12.100, con lo que cierro los dos que compré en 12.080, con beneficios de 2*20=40 puntos = 40€ (36,4€ con las comisiones), y además quedo vendido de un futuro: Saldo = -1.

¿Que diferencia hay entre el miniIbex y otros futuros?

Las principales características de un futuro son el tick mínimo, el precio del tick y las garantías requeridas. Multiplicando el nº de ticks que contiene la cotización actual por el precio del tick, podemos obtener la “inversión equivalente” en la que nos estamos metiendo… y dividiendo por las garantías, podremos ver el grado de que ofrece. Por ejemplo:

- miniIbex:

  • mínimo=5 puntos
  • precio=5€
  • garantías=750€
  • con subyacente en 12.000, equivale a (12.000/5)=2.400ticks, que a 5€/tick suponen 2.400*5=12.000€ (A un euro por punto del Ibex, como dijimos)
  • =12.000/750=16x=1.600% (es decir, que multiplica por 16 tu capacidad de inversión… y tus pérdidas)

- Euro/Dolar:

  • mínimo=$0,0001
  • precio=$12,5, aprox 10€,
  • garantías=$2.835, aprox 2.200€,
  • con subyacente en 1,2700, equivale a (1,2700/0,0001)=12.700ticks, que a $12,5/tick suponen 12.700*12,5=$158.750, 125.000€
  • =125.000/2.200=57x (es decir, que multiplica por 57 tu capacidad de inversión… y tus pérdidas)

- Petróleo:

  • mínimo=$0,025
  • precio=$12,5, aprox 10€,
  • garantías=$2.363, aprox 1.900€,
  • con subyacente en $63, equivale a ($63/0,025)=2.520ticks, que a $12,5/tick suponen 2.520*12,5=$31.500, aprox 24.800€
  • =24.800/1.900=13x (es decir, que multiplica por 13 tu capacidad de inversión… y tus pérdidas)

Y aparte de eso, los futuros de índices se liquidan en dinero, pero cuando el subyacente son acciones, materias primas o bonos, si los mantienes hasta el vencimiento tendrás que comprar (o vender, si tu saldo es negativo) las correspondientes acciones, barriles de petróleo, bonos alemanes o lo que sea… por lo que es imprescindible cerrar tu posición antes del vencimiento (si estás comprado, vendiendo, y viceversa), y en todo caso volver a abrirla pero con futuros del siguiente vencimiento.

¿Por qué dicen que son tan peligrosos los futuros?

Por el que acabamos de mencionar: aunque un futuro equivale a 12.000€ (cada punto del ibex equivale a un euro), al comprarlo no te descuentan 12.000€ de tu cuenta, sino sólo 750€ en concepto de garantía de que podrás pagar tus pérdidas del día. Y eso sí, al acabar el día te liquidan las pérdidas o ganancias, ingresando o descontando de tu cuenta lo que hayas ganado o perdido ese día. Veamos el efecto que esto puede tener si se pilla una caída como la de mayo-junio, suponiendo un inversor con 3.000, en función del nº de futuros con que opere:

  • El máximo nº de contratos iniciales sería de 3.000/750=4, lo que es kamikaze total, pues a la primera caída se quedará sin garantías… pero supongamos que compro 4 futuros a 12.000 en mayo, y me pilla una caída de 250 puntos el primer día (las hubo más fuertes): Pierdo 250*4=1.000€, me quedan 2.000€, e Interdin me vende dos futuros a 11.750 porque no tengo suficientes garantías mas que para dos futuros. Pero sigue la caída y el Ibex pierde otros 250€ al día siguiente, dejándome con 1.500€ que dan justito para mantener mis dos futuros. Al día siguiente, otra caída de 250 puntos y me quedo en 1.000€, por lo que interdin me vende otro futuro a 11.250 para cubrir garantías. Y a partir de aquí, el ibex sigue cayendo de 100 en 100 puntos hasta 10.700… pero en 10.900 ya sólo me quedan 650€, así que interdín me vende mi último futuro y quedo fuera de mercado… viendo con cara de gilipollas como el Ibex consigue luego nuevos máximos anuales.
  • Si parto con tres contratos, el primer día pierdo 750€, me quedan justo los 2250€ necesarios para mantener los tres contratos. Al segundo día perderé otros 750€, interdín me venderá dos futuros a 11.500 por falta de garantías, y quedaré como en el caso anterior… y con el mismo fin.
  • Si parto con dos contratos, en tres días perderé 3*250*2=1500€; el cuarto día, con caída de 100 puntos, pierdo 200€ y me vende interdin un futuro a 11.150€ porque sólo me quedan 1300€… cuando llegue a 10.700, mi saldo serán 850€, por lo que sigo teniendo un futuro, y si aguanto la tensión nerviosa, podré mantenerlo hasta ver el Ibex en 12.300, con un saldo de 2.450€ en mi cuenta; habré perdido 550€, pese a que el Ibex ha subido 300 puntos, por no haber podido aguantar los dos contratos. Y habré estado a tan sólo 101 puntos de que me saquen del mercado en ruina total, perdiéndome además toda la subida.
  • Si parto con un contrato, llegaré a ir perdiendo 1.300€ en el peor momento, con un saldo total de 1.700€ en cuenta. Y cuando la recuperación llega, se aprovecha íntegramente, consiguiendo acabar en positivo con un saldo de 3.300€ al llegar el Ibex a 12.300

Se me puede argumentar que con stop-loss esto no pasa…

… pero no es cierto. Sea cual sea la táctica que uno emplee, las rachas muy malas son algo que siempre va a ocurrir, antes o después. Y un excesivo supone que en la racha muy mala te sacan del mercado y pierdes la oportunidad de recuperarte, aunque venga una racha buena; por eso no me gustan los futuros (ni las cuentas cuatriplica) como herramientas de inversión. Otra cosa es usarlos como cobertura, que sí es interesante, o para especular a muy corto plazo, donde las bajísimas comisiones son una ventaja incuestionable. Aunque la especulación a muy corto plazo, salvo en el caso de profesionales, suele ser una ludopatía carísima… yo lo hago a veces, pero sólo en ocasiones muy puntuales y con motivos muy claros, nunca como norma.

En los casos concretos que se plantean aquí, los que tenían 4 y 3 contratos tenían un de (12.000*4/3.000)*100=1.600% y (12.000*3/3.000)*100=1.200%, que son niveles inaceptablemente altos de , mientras que el que iba con un contrato y no pasó apuros iba apalancado un 400%, que en el caso de un índice, aunque alto, ya empieza a ser razonable (sería todavía excesivo en el caso de ser una sóla acción). A modo de ejemplo, Cárpatos hace en su página Bolsamanía el seguimiento de cómo un hedge fund gestiona sus posiciones, y es muy significativo que su máximo es del 120%, que equivaldría a comprar (o vender) un solo miniIbex por cada 10.000€ que se tengan en cuenta… ¡así trabajan los profesionales! ¡así gestionan su riesgo!

En fin, este es el artículo que no quería escribir para no animar a gente sin preparación a entrar en el mundo de los futuros… espero haber dejado claro el peligro que conllevan, y espero que haya quedado claro su funcionamiento.

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publicado por juanjo \\ tags:

jul 14

El precio del futuro evoluciona de forma paralela al de su activo subayacente (IBEX 35, acciones del Banco Santander, etc.).

Entre el precio del futuro y el del activo subyacente puede haber una pequeña diferencia debida a los intereses y los dividendos. Esta diferencia suele estar oscilar entre un 1% y un 3% cuando quedan unos 3 meses para el vencimiento. Según avanza el tiempo esta diferencia se va estrechando por 2 motivos:

  • Los intereses cada vez son menores : La compra de un futuro, en el fondo, es una compra a crédito. Cuánto menor es el número de días que quedan para el vencimiento menos intereses hay que pagar, como en cualquier crédito. Por tanto, cada día que pasa, el efecto de los intereses en el precio del futuro es menor, hasta desaparecer en el último día.
  • La cotización de la acción no refleja el reparto del dividendo hasta que lo reparte efectivamente. El precio del futuro refleja el dividendo desde el primer momento . Por tanto en el momento en que efectivamente se reparte el dividendo tanto el activo subyacente como el futuro reflejan dicho reparto y deja de haber diferencia entre ambos por este motivo. En el caso de los futuros sobre índices el futuro refleja los dividendos que van a repartir todas las empresas que componen dicho índice antes del vencimiento. Cada vez que una empresa reparte un dividendo la cotización del índice y la del futuro sobre el índice se acercan. Cuando todas las empresas han repartido sus dividendos y ya no quedan más dividendos por repartir es cuando dejan de existir completamente las diferencias por motivo de los dividendos entre la cotización del índice y la de su futuro.

Veamos un ejemplo:

En primer lugar recordemos que el precio teórico del futuro es igual al precio de hoy del activo subyacente + los intereses hasta el vencimiento – los dividendos que se van a repartir antes del vencimiento.

Supongamos que en un momento dado la cotización de la acción del Banco Santander está en 15,00 euros y la de su futuro está en 15,10 euros. Esto se debe a que los intereses hasta la fecha de vencimiento son 0,25 euros y se espera que el Banco Santander reparta 0,15 euros como dividendo antes del vencimiento:

Precio teórico futuro = 15,00 (cotización subyacente hoy) + 0,25 (intereses) – 0,15 (dividendos) = 15,10.

Los 0,25 de los intereses se irán reduciendo de forma regular y constante cada día que pasa hasta llegar a ser 0 el día del vencimiento. Supongamos que el día antes de repartir el dividendo los interereses se han reducido en 0,10 euros, de forma que tanto la acción del Santander como el futuro sobre acciones del Santander cotizando al mismo precio, 15,00 euros por ejemplo. Al día siguiente el Santander reparte el dividendo y lo esperado es que la acción lo descuente, con lo que la acción pasaría a cotizar a 14,85 euros y el futuro seguiría cotizando a 15,00 euros:

Precio del futuro = 14,85 (cotización subyacente) + 0,15 (intereses) – 0,00 (dividendos) = 15,00

En el tiempo que quede hasta el vencimiento los 0,15 euros de intereses se irán reduciendo hasta ser 0 el día del vencimiento.

A parte de esta pequeña diferencia entre el subyacente y el futuro debida a los intereses y los dividendos la cotización de ambos evoluciona de forma paralela. Si el subyacente sube un 10% el futuro tambien subirá un 10%, y al revés, si el subyacente baja un 10% el futuro tambien lo bajará.

Tanto el activo subyacente (las acciones del Banco Santander) como el futuro (futuros sobre acciones del Banco Santander) tienen sus propios libros de órdenes . Es posible que el subyacente se mueva unos pocos céntimos y el futuro no lo refleje inmediatamente (o al revés), pero esta descoordinación entre el movimiento de ambos no da lugar a grandes diferencias debido a que los arbitrajistas se encargan de que la relación entre el subyacente y su futuro se mantengan dentro de unos márgenes estrechos.

Debe tenerse presente que en futuros poco líquidos las diferencias entre el precio teórico del futuro y su precio real pueden ser mayores que en los futuros que tienen mucha liquidez.

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feb 13

¿Qué es un Futuro?

Antecedentes: los contratos a plazo o forward

Antes de explicar las características de los contratos de futuros, es conveniente fijarse en su antecedente; los llamados contratos a plazo o contratos forward. Para definir qué es un contrato a plazo, utilizaremos un ejemplo práctico:

Supongamos que la señora Gómez recibe la noticia de que en nueve meses su familia contará con un miembro más. Tras la alegría del primer momento, cae en la cuenta de que el reducido apartamento en el que residen se les quedará pequeño y decide que es el momento de comprar una casa más grande. Unos días después llega a un acuerdo para pagar 180.000 euros por un nuevo piso.

En una de las conversaciones que mantiene con el vendedor le hace saber que en realidad el piso no lo necesita hasta dentro de nueve meses, pero que, con el fuerte crecimiento de los precios que se está produciendo en el mercado inmobiliario, prefiere comprarlo ahora.

Ante esto el vendedor le responde que no tiene ningún inconveniente en entregar el piso dentro de nueve meses. De este modo, se presenta la posibilidad de firmar hoy un contrato en el que la trasmisión del piso se realice dentro de nueve meses, pero fijando hoy su precio. Este tipo de contrato se conoce como contrato a plazo.

Esta idea no disgusta a la señora Gómez, pero le preocupa que el vendedor intente fijar en el contrato el precio de la vivienda incrementado en el 17% de revalorización que se espera para los próximos nueve meses.

Si el vendedor tomase esta decisión, el precio que figuraría en el contrato sería de 210.600 euros.
Precio del piso = 180.000 x (1 + 0,17) = 210.600 euros (el precio actual más el incremento
esperado)

¿Debería la señora Gómez aceptar ese precio? La respuesta es No.

¿Por qué?

La señora Gómez tiene la posibilidad de:

  • comprar la casa ahora y pagar 180.000 euros
  • firmar un contrato a plazo.

Si decidiera comprar hoy la casa, debería pedir prestado los 180.000 euros. Suponiendo que por esta operación el banco le cobra un 2% anual, al cabo de los nueve meses habrá pagado 2.700 euros en concepto de intereses.

Intereses = 180.000 x 0.02 x 9/12 = 2.700 euros

Por lo tanto, si el vendedor pretendiese reflejar en el contrato un precio superior a 182.700 euros, la señora Gómez optaría por comprar la casa al contado, es decir hoy (pidiendo el dinero prestado), ya que ese sería su coste al cabo de nueve meses.

¿Sería este el precio adecuado para el vendedor?

Si está dispuesto a vender la casa hoy, recibirá 180.000 euros que podría invertir en un activo sin riesgo, en el que suponiendo que invierta al 2% anual, obtendría 2.700 euros en concepto de intereses.

Por lo tanto, el precio de equilibrio para ambos bajo estos supuestos, es de 182.700 euros. Pero, ¿hay algún factor más que deba considerarse para el cálculo?, ¿qué ocurre con los gastos y posibles rendimientos que genere la casa desde hoy hasta la fecha de liquidación del contrato?

Parece lógico pensar que el vendedor repercutirá en el precio a plazo todos aquellos gastos que la vivienda ocasione, y a su vez que el comprador descuente todos los rendimientos que se puedan generar.

Siguiendo con el ejemplo, el vendedor observa que mantener la casa 9 meses más le supondrá un desembolso en concepto de gastos de comunidad de 540 euros, cantidad que si vendiese la casa hoy no tendría que abonar.

Por lo tanto desde su punto de vista el precio debe ser:

182.700 euros + 540 euros = 183.240 euros

Este razonamiento convence plenamente a la señora Gómez, pero argumenta que si bien esto es cierto, no lo es menos que el vendedor también puede obtener un ingreso si alquila la casa durante nueve meses, y considera que este rendimiento ha de ser descontado del precio a plazo. De no ser así, prefiere comprar la casa hoy y, puesto que no la necesita hasta dentro de nueve meses, alquilarla e ingresar por este concepto, pongamos por caso, 1.700 euros.

Llega el momento de firmar el contrato y se tienen en cuenta las matizaciones que ambas partes han expuesto. Calculan, pues, el precio que han acordado que aparezca en su contrato a plazo:

Precio de la vivienda hoy 180.000 euros
Inversión/financiación al 2% + 2.700 euros
Gastos de comunidad +540 euros
Ingreso por alquiler – 1.700 euros
181.540 euros

El resultado final es que la señora Gómez ha firmado un contrato que le obliga a comprar la vivienda, independientemente de cuál sea su precio en el mercado, dentro de nueve meses, a cambio de pagar en esa fecha 181.540 euros.

Por su parte, el vendedor se ha obligado a vender la vivienda, independientemente de cuál sea su precio en el mercado, dentro de nueve meses, a un precio equivalente en términos financieros al que estaba dispuesto a venderlo hoy. Ahora bien, ¿qué ocurrirá pasados los nueve meses?

Ese día la señora Gómez y el vendedor llevan a cabo la transacción en los términos que hace nueve meses pactaron. La señora Gómez entrega 181.540 euros y recibe a cambio su nueva vivienda en propiedad, ingresando el vendedor el importe pactado.

Pero también puede ocurrir que una de las contrapartes incumpla la obligación adquirida y ello repercuta en un grave perjuicio económico para la otra parte. Este riesgo se conoce como riesgo de contrapartida o de insolvencia y está presente en cualquier transacción económica.

Además, este riesgo se acentúa a medida que el plazo entre la fecha de contratación y de liquidación (fecha en la que se entrega el activo o mercadería), es mayor. Si en el ejemplo el vendedor no entregara la vivienda en la fecha acordada, esto provocaría (independientemente de las acciones legales que la señora Gómez emprenda) que tendría que adquirir la casa al precio que esté en el mercado ese día. Esta circunstancia puede dar lugar a un quebranto que corresponderá a la diferencia entre el precio pactado en el contrato y el que la casa tenga en el mercado (siempre que el precio de mercado en ese momento sea mayor que el establecido en el contrato).

El vendedor está sometido al mismo riesgo en el caso de que la señora Gómez no compre al precio pactado, e implicaría que el vendedor debería buscar un nuevo comprador. El quebranto se pondrá de manifiesto en el caso de que el nuevo comprador sólo esté dispuesto a pagar un precio inferior al pactado con la señora Gómez.

Con el fin de eliminar este riesgo de contrapartida, entre otros, surgen los mercados organizados. Visto el ejemplo anterior, se puede comprender intuitivamente qué es un contrato a plazo y cómo se establece su precio, pudiendo a continuación definir los .

Un futuro es un contrato a plazo negociado en un mercado organizado, por el que las partes acuerdan la compraventa de una cantidad concreta de un valor (activo subyacente) en una fecha futura predeterminada (fecha de liquidación), a un precio convenido de antemano (precio de futuro).

Es decir, se trata de contratos a plazo cuyo objeto son instrumentos de naturaleza financiera (valores, índices, préstamos o depósitos…) o «commodities» (es decir, mercancías como productos agrícolas, materias primas…).

Por lo tanto, la diferencia entre un contrato forward como el mostrado en el ejemplo y un contrato de futuro, radica fundamentalmente en que en el contrato forward los contratantes fijan las condiciones del acuerdo según sus necesidades, mientras que en el contrato de futuro las condiciones que lo rigen están estandarizadas. A modo de ejemplo, la compra de un contrato a plazo podría asimilarse a encargar un traje a medida mientras que un futuro sería equivalente a comprar en un gran almacén con tallaje fijo y sin posibilidad de arreglo.

Sus características principales

Las características operativas que definen e identifican los futuros son:

  • Las condiciones de los contratos están estandarizadas por lo que se refiere a su importe nominal, objeto y fecha de vencimiento.
  • Se negocian en mercados organizados, por tanto pueden ser comprados o vendidos en cualquier momento de la sesión de negociación sin necesidad de esperar a la fecha de vencimiento.
  • Tanto para comprar como para vender futuros, los intervinientes han de aportar garantías al mercado, es decir, un importe —determinado en función de las posiciones abiertas que mantengan— como señal del cumplimiento de su compromiso, de forma que evite el riesgo de contrapartida.

El inversor en futuros debe tener en cuenta que es posible realizar la venta de un futuro sin haberlo comprado antes, ya que lo que se vende es la posición en el contrato por el que el vendedor asume una obligación. Esto es lo que en el mercado se llama «abrir posiciones cortas» o «ponerse corto».

Precio teórico de un futuro

La formación del precio de un futuro es similar al del precio del contrato a plazo. Así, el precio de un contrato de futuros sobre una acción se forma a partir del precio de la misma, capitalizado hasta la fecha de vencimiento, y restando a ese importe el valor del dividendo capitalizado hasta la fecha de vencimiento.

Por ejemplo, para conocer el precio del contrato de futuro a tres meses de una acción de la sociedad XYZ que cotiza en la bolsa a 45 euros, que no reparte dividendo y sabiendo que el tipo de interés del mercado a ese plazo es el 2,5%, bastaría con utilizar la siguiente fórmula:

Precio futuro = Precio de cotización x [1 + (r x t/360)] – D x [1 + (r´ x t´/360)]
Donde:

r = tipo de interés de mercado para t días,
t = nº de días desde hoy hasta el vencimiento del contrato,
D = dividendo a percibir,
r’ = tipo de interés de mercado para t’ días,
t’ = nº de días que median entre la fecha de pago del dividendo y el día de vencimiento del contrato.

Precio futuro = 45 x [1 + (0,025 x 90/360) ] –0 = 45,28 euros

La señora Gómez y el vendedor, para calcular el precio que debían fijar en su contrato sumaban la financiación y los posibles gastos (como el de comunidad) y restaban los ingresos por alquiler. Trasladándolo al cálculo real del precio de un futuro, la financiación y los posibles gastos serían equivalentes a determinar el valor de la inversión realizada hoy en la fecha de vencimiento, mientras que los ingresos por alquiler serían equivalentes a los dividendos que pudieran recibirse durante ese período.

La diferencia existente entre el precio de la acción dentro de tres meses y su precio hoy se conoce como el coste neto de financiación. Es conveniente señalar que este coste neto de financiación podrá ser positivo o negativo dependiendo de si el rendimiento por dividendos es menor o mayor que el coste de financiación.

Compra de un contrato de futuros

Una vez calculado el precio teórico del futuro sobre XYZ, si se piensa que el precio de las acciones de XYZ va a tener una fuerte revalorización de hoy a tres meses, se presentan dos alternativas:

  1. Comprar la acción hoy pagando 45 euros.
  2. Comprar un contrato de futuros sobre dicha acción con vencimiento tres meses y por el que deberá pagar el día de vencimiento 45,28 euros.

Si se elige la segunda alternativa y, recordando que el contrato de futuros obliga a comprar al precio pactado (45,28 en este caso) el día de vencimiento, el beneficio o pérdida se producirá por comparación del precio de las acciones de XYZ el día de vencimiento y el precio del contrato de futuros.

Suponiendo que el día de vencimiento las acciones de XYZ cotizan a 50 euros, se obtendrá un beneficio de 4,72 euros (50 – 45,28). Por otro lado, si la acción cotizase a 35 euros se habría incurrido en una pérdida de 10,28, pues se ha asumido la obligación de pagar 45,28 euros por algo que en el mercado vale ese día 35 euros.

El siguiente cuadro representa posibles valores de la acción XYZ el día de vencimiento y el resultado que genera la posesión del contrato de futuros.

La representación gráfica sería:

Por tanto, el contrato de futuros comprado genera beneficios si el activo subyacente, en el ejemplo anterior las acciones de XYZ, cotizan por encima del precio de compra del contrato de futuros (45,28).

Venta de un contrato de futuros

Por otro lado, si las expectativas son bajistas, es decir, si se cree que el precio de la acciones de XYZ va a caer de hoy a tres meses, se debería vender el contrato de futuros con vencimiento dentro de tres meses. El resultado que generaría esa posición el día de vencimiento, en relación a las posibles cotizaciones de la acción y el precio al que se ha asumido la obligación de vender, serían:

El vendedor de un futuro tendrá una posición de pérdidas y beneficios simétrica a la descrita para el comprador (ver gráfico). Puede observarse que las pérdidas pueden ser ilimitadas cuando el precio de la acción cotiza por encima de 45,28.

En España pueden negociarse en la actualidad los siguientes contratos de futuro:

  • Sobre mercaderías: aceite de oliva.
  • Sobre activos financieros: futuros sobre IBEX 35, Mini IBEX 35, bono a 10 años y acciones (12 en total).

Las características particulares de cada contrato2 determinan cómo se realiza la liquidación de pérdidas y ganancias.

Descargar la Guía de Opciones y Futuros (parte 2)

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oct 17

Un contrato de futuros es un acuerdo, que se negocia en un mercado organizado o en la bolsa, que obliga a las partes contratantes a comprar o vender un número de contratos (sobre el activo subyacente, que puede ser un índice, materia prima…) en una fecha futura, pero con un precio establecido de antemano. Se pueden adoptar dos tipos de posiciones:

- Quien compra contratos de futuros, adopta una posición larga, por lo que tiene el derecho a recibir en la fecha de vencimiento del contrato el activo subyacente.

- Quien vende contratos adopta una posición corta ante el mercado, por lo que al llegar la fecha de vencimiento del contrato deberá entregar el correspondiente activo subyacente, recibiendo a cambio la cantidad correspondiente, acordada en la fecha de negociación del contrato de futuros.

En los contratos de tipo americano (corresponden a la mayoría que se negocian en el mercado, incluye a los futuros sobre ibex, mini-ibex, cac, dax…) no es necesario mantener la posición abierta hasta la fecha de vencimiento, si se estima oportuno puede cerrarse la posición con una operación de signo contrario a la inicialmente efectuada. Cuando se está en posición larga, puede cerrarse la misma sin esperar a la fecha de vencimiento simplemente vendiendo el número de contratos compradores que se posean; de forma inversa, alguien con una posición corta puede cerrarla anticipadamente acudiendo al mercado y comprando el número de contratos de futuros precisos para quedar compensado.

El contrato de futuros, cuyo precio se forma en estrecha relación con el activo de referencia o subyacente, cotiza en el mercado a través del proceso de negociación, pudiendo ser comprado o vendido en cualquier momento de la sesión de negociación. En el caso español, el horario de contratación de los futuros sobre ibex es idéntico al de contratación del contado y el vencimiento es el tercer viernes de cada mes.

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oct 07

Futuros sobre índices y acciones

‘Ponerse corto’ cuando las acciones caen: el préstamo de títulos

En este caso hay que abrir una cuenta en un broker para poder realizar las operaciones. Se llama ‘activo subyacente’ a los índices o acciones a que hacen referencia los contratos. En ambos casos se trata de operaciones a plazo, es decir, de compromisos de compra o venta que tendrán lugar en una fecha futura.

Esta fecha varía dependiendo del activo subyacente. Por ejemplo, en el caso del Ibex 35 los futuros vencen el tercer viernes de cada mes, mientras que en los futuros sobre acciones sólo existen cuatro vencimientos al año (marzo, junio, septiembre y diciembre) y también vencen el tercer viernes del mes correspondiente.

En todos los casos, tanto en futuros sobre valores o índices, no es necesario esperar al vencimiento del futuro, sino que se puede vender o comprar antes. Imaginemos que en noviembre compramos un contrato de futuros sobre Euro Stoxx 50 con vencimiento en diciembre. En esa fecha el futuro estaba a 2.750 (normalmente, el valor del futuro es similar al del subyacente, en este caso del índice Euro Stoxx 50), que será el precio de compra en euros de cada contrato.

Decidimos vender a primeros de diciembre antes del vencimiento, que será el día 21 de ese mes, y en ese momento el futuro cotiza a 2.660, ya que el Eurostoxx ha caído con cierta fuerza desde la fecha de compra. La diferencia entre compra y venta es de -90 puntos (2.750-2.660). Esos noventa puntos los multiplicamos por el número de contratos (en este caso sólo uno), lo volvemos a multiplicar por 10 (multiplicador del futuro) y nos da una pérdida de 900 euros.

También podemos ‘mantenerlo’ después del vencimiento, haciendo lo que se denomina un ‘roll over’, es decir, ‘cerrar la posición abierta’ de este vencimiento (vender) y ‘abrirla’ (comprar) para el siguiente vencimiento. Por ejemplo, si tenemos 10 contratos de futuros sobre el Ibex 35 con vencimiento en diciembre y queremos mantenerlos hasta enero, haremos un ‘roll over’ vendiendo los contratos de diciembre y comprando 10 con vencimiento en enero.

Actualmente, el particular español puede invertir a través de futuros del Ibex 35 o bien del Mini Ibex. La única diferencia entre ambos es que los segundos son más asequibles porque el multiplicador pasa a ser 1 euro, en lugar de los 10 euros de los futuros del Ibex y, por tanto, las garantías también son 10 veces menores.

Con el Ibex  en 6.700 puntos, la compra de un contrato del índice supondría tener en la cuenta una garantía de 6.700 euros, mientras que para los futuros de Mini Ibex sólo hacen falta 670 euros. Es decir, que un contrato Mini Ibex tiene una décima parte del valor de un contrato sobre Ibex 35, y las pérdidas o ganancias guardan la misma proporción, por lo que realmente daría lo mismo comprar 10 Mini Ibex que un Ibex.

Futuros sobre acciones

Los futuros sobre acciones son muy similares a los anteriores, pero el “subyacente” son algunos valores del Ibex 35. El valor de cada contrato también depende del multiplicador; en el caso de Telefónica cada contrato representa 102 títulos, mientras en BBVA , Santander , Endesa y Repsol YPF representan 100 títulos.

Diariamente MEFF liquida por diferencias, es decir, carga o abona el beneficio o la pérdida dependiendo de las variaciones en el precio del futuro. Las variaciones del precio de los futuros están directamente relacionadas con los movimientos de los subyacentes (en este caso las acciones) a través de una relación de arbitraje que asegura que al vencimiento ambos precios convergen.

Pero existen algunas diferencias entre el precio del futuro y el de la acción. Los inversores, al comprar contratos de futuros en vez de acciones tienen una ventaja, el . Esto permite al inversor mantener un dinero “libre”, que no tendría en caso de estar invertido en acciones, y ese dinero, en una cuenta remunerada produce rendimientos. Y por otra parte, en los futuros no existen dividendos que sí reciben los tenedores de acciones.

En cuanto a las garantías, en el caso del Santander, BBVA, Endesa y Repsol YPF son del 15%, mientras que en Telefónica son del 20%, y se revisan diariamente sobre el cierre del futuro del día anterior.

Pongamos otro ejemplo práctico. Compramos un contrato de futuros del Santander por 6,50 euros, y decidimos venderlo el mes siguiente, cuando el precio alcanza los 7,11 euros. En este caso, la liquidación de MEFF sería: 0,61 (diferencia entre precios de compra y venta) multiplicado por un contrato y vuelto a multiplicar de nuevo por 100 (multiplicador en las acciones de Santander). El resultado sería de 61 euros de beneficio.

Los futuros sobre estas acciones son bastante líquidos, ya que los utilizan frecuentemente los gestores de fondos para sortear las restricciones de la normativa española sobre Instituciones de Inversión Colectiva. Un sólo activo no puede superar el 10% del patrimonio del fondo, y la suma de todos los activos que superan el 5% debe ser menor o igual al 40% del patrimonio (pueden tener cuatro valores con un peso de 9,99% o bien cinco valores con un peso de 7,99%). Por tanto, si un gestor quiere igualar en su cartera la ponderación que Telefónica tiene en el Ibex 35 tendrá que completar la inversión a través de futuros, lo que asegura la liquidez de este mercado.

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publicado por juanjo \\ tags: , ,

abr 08

Ante la grave situación de inestabilidad que sufren actualmente los mercados, el mejor consejo que se oye entre los ‘expertos’ es esperar a que escampe el temporal, porque seguro que encontraremos precios más atractivos.

Pues bien, siento mucho tener que discrepar radicalmente, o bien estos llamados ’expertos’ son unos auténticos ignorantes ya que si seguimos a la masas, obtendremos exactamente lo mismo que ellos, o bien son muy ‘astutos’ y se guardan para ellos los secretos de operar en el único mercado verdaderamente rentable, los .

Los

Mi definición de futuros, como casi todo en mi forma de pensar, es diferente a lo que la gente esperaría: es una filosofía de vida, un descublimiento que te puede hacer cambiar de vida y llegar a la independencia financiera absoluta, es un producto financiero, el más eficiente que existe hoy en día sin ninguna duda y en contra de lo que la mayoría de la gente piensa, casi siempre sin tener conocimiento del tema, con menor riesgo que las acciones ó cualquier otro tipo de inversión colectiva de las que he visto y por supuesto, rnucho más barato.

Hay mucha gente en España que piensa que por invertir en mercados lejanos como el norteamericano, todo tiene que ser más caro o más complicado, y es todo lo contrario. Todavía nos llevan mucha ventaja en temas financieros y siempre hay que aprender de los que son mejores que nosotros.

Así que invertir en Estados Unidos es más barato, fácil y eficiente que en cualquier mercado europeo. Es un tipo de inversión que puede hacer cualquier persona, por supuesto que debidamente preparada, desde cualquier lugar del mundo, con un ordenador y sin tener que hablar con nadie. Nos pemite, además, ganar tanto cuando el mercado sube como cuando baja y utilizando poco dinero para obtener importantes rentabilidades. Por si fuera poco, y como guinda, los “brokers” (no son más que meros comisionistas y rara vez operan) y sus plataformas (para realizar las operaciones) nos ofrecen unos fantásticos mecanismos para controlar el riesgo que supone lo que estamos dispuestos a perder como máximo en cada operación.

Para qué sirven los futuros

Para tres cosas y, ya os aviso que la tercera os va a sorprender y es la más interesante de todas.

La primera: ganar dinero; la segunda: para no perderlo (es decir, para hacer coberturas y la tercera: para mejorar como personas, para conocer aspectos de nuestra psique que ni tú mismo sabes que posees, para explotar todas tus capacidades (talento a fin de cuentas), para mejorar en la toma de decisiones, control del ego, de la avaricia, del pánico…

¿Cuantos tipos de futuros existen?

Hay futuros sobre materias primas (zumo de naranja, petróleo, oro, tripas de cerdo), bonos (renta fija), acciones e índices…

La diferencia entre ellos es el (número de veces que hay entre el dinero que ponemos en juego y la inversión real a la que accedemos). Para que quede más claro: si el precio del contrato del mini-SP 500 está, pongamos, en 1.300 puntos y teniendo en cuenta que el punto vale 50 dólares, si la garantía que me exige mi broker por contrato es de 2.000 dólares, ¿que tendrá mi inversión? Hagamos el cálculo: 1.300 puntos multiplicado por 50 dólares y todo ello dividido entre 2.000 dólares nos dará como resultado 32.5 de . Es decir, que por cada 2.000 dólares de inversión que realicemos estaremos, gracias al , accediendo a una inversión de 65.000

¿Qué compramos y vendemos exactamente?

Cuando compramos o vendemos un futuro, y para no complicar las cosas, es como si de una sola vez estuviésemos comprando (o vendiendo) las 500 acciones que componen el índice llamado “Standard and Poors 500″, SP 500 para los amigos.

¿Qué se necesita para operar en este futuro?

Necesitas un par de pantallas: una para el precio en tiempo real del mercado en el que vayas a trabajar y otra para el “broker” con el que vas a realizar las ordenes, que entrarán en una décima de segundo en el mercado.

Necesitas conocer las reglas del juego, es decir, tener el conocimiento y, lo más importante, controlar lo que se llama “psicotrading”: la aplicación de la mente a la operativa, el control de la avaricia, el miedo, el pánico, el ego, la autoestima, la vanidad…

Cuanto dinero necesitamos y cuanto podemos ganar

Hay dos estadísticas importantes acerca de este mundo: la buena es que, una vez si adquieres cierta experiencia, se puede ganar con un capital entre 10.000 y 18.000 dólares, 3.000 ó 4.000 dólares al mes. La mala es que el 90% de los novatos, pierden el cien por cien de su capital en seis meses. Muchos se quedan en el camino, pues al principio es realmente duro.

Para comprar o vender hace falta una garantía de 2.O00 dólares por contrato (los contratos se miden en puntos). El mínimo movimiento del precio se llama “tick” y es 0.25 (4 ticks son 1 punto). El punto son 50 dólares y por lo tanto el tick son 12.5 dólares.

Cómo se gana subiendo y bajando

 Si creemos que el mercado va a subir, compraremos, por ejemplo tres contratos (ponemos 6.000 dólares en la línea, como dicen los “yankees”) a 1.250, si sube el precio ganamos y si baja perdemos. Si sube, bien, pero lo que realmente nos preocupa es si baja, y aquí es donde entra el famoso “stop de protección”, nuestro amigo y salvavidas ¿Qué hacer, cómo se usa? Vamos a ver una operación larga: en el momento en que compramos esos 3 contratos a 1.250 ponemos con un simple golpe de ratón un stop de protección (orden de venta) en 1.248, y esperamos a que el precio se mueva hacia algún lugar.

Si el precio baja a 1.248, la orden de venta se ejecutará y habremos perdido 2 puntos por contrato; como tenemos 3, el total de la pérdida serán 6 puntos, es decir, 300 dólares. ¿Y si el precio, en vez de caer a 1.248, sube a 1.254 y decidimos vender? Como hemos comprado a 1.250 y vendemos en 1.254, ganamos 4 puntos por contrato, que hacen un total de 12 puntos y 600 dólares. Por último ya sólo nos queda cancelar el Stop.

Ventajas de los Futuros frente a Acciones

Con los futuros se puede ganar automáticamente subiendo y bajando: con las acciones es mucho más engorroso. Las comisiones para operar en futuros son más baratas que las que se pagan en acciones. El volumen de negocio de los futuros es muchísimo más alto que las acciones, por tanto menos manipulable. El futuro se suele mover entre un 60% y 80% al dia, lo que se llama volatilidad (nos interesa que se mueva para ganar dinero. Con que ganemos un 1% al día, cosa realmente sencilla, estamos servidos).

En los futuros siempre hay contrapartida, es decir, siempre que queramos comprar nos venden y siempre que queramos vender nos compran (en acciones te puedes quedar colgado). En acciones, si quieres comprar por valor de 100.000 dólares, tienes que tenerlos; en el Mini SP 500, por el efecto , con ariesgar dos mil dólares consigues los mismo efectos.

La mayoría de la gente, siempre dice: “Los futuros tienen mucho riesgo”. Después de todo lo que te he comentado, ¿qué crees tiene más riesgo: los futuros o las acciones?

La gente piensa que los futuros tienen mucho riesgo fundamentalmente por desconocimiento.

Desde aquí os invito a que probéis el sistema de BolsaQuest, basado en futuros pero mucho más sencillo y mucho más rentable.

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