Apostar por una estrategia de inversión basada en países emergentes, como China, parece ser un campo de oportunidades ilimitadas, ya que se trata de mercados pobres pero con una alta vocación de dejar de serlo en un período de tiempo razonable. Sin embargo, una estrategia de inversión en emergentes es muy recomendable para situaciones de crisis donde los mercados presentan demasiadas incertidumbres, aunque es recomendable que este tipo de inversiones no supongan más de un 5% ó 10% de una cartera.
Qué son los Mercados Emergentes
Actualmente no existe una definición de referencia para establecer qué es un mercado emergente, pero sí que existen algunas características que ayudan a establecer si un mercado esta en su fase emergente. Según el Banco Mundial, una economía emergente es aquella que cuenta con una renta per capita medio-baja, por lo que si nos centramos en está definición actualmente el 80% de la población mundial habita en economías emergentes. Por otro lado este tipo de mercados son aquellos que se encuentran en un momento transitorio, pasando de tener una economía cerrada a desenvolverse plenamente en una economía de mercado, consiguiendo mayor transparencia y eficacia en sus mercados de capitales.
La vía de estabilidad del tipo cambiario y la implicación de organismos supranacionales, son también signos de que dicho mercado se encuentra en un momento emergente.
Siguiendo estos cuatro criterios, China sería la economía emergente por definición. Las empresas aprovechan este mercado, y otros similares, para expandir su base de clientes o establecer sus centros de producción con costes más baratos y conseguir de esta manera reforzar sus divisas y repagar su deuda externa. Sin olvidar que al mismo tiempo inyectan capital y transfieren tecnología y conocimiento que ayudan al desarrollo de estos mercados.
Estas inversiones extranjeras, en teoría, terminarían con la introducción de estos mercados en el circulo de los mercados desarrollados, como es el caso de España, pero el caso del Latinoamérica y el Sudeste Asiático demuestran que no siempre se cumple la teoría, por lo que se plantea la pregunta ¿interesa o no invertir en economías emergentes?
En contra de lo que pueda parecer, los países emergente no constituyen una buena inversión a largo plazo, ya que la rentabilidad anual del conjunto ha alcanzado solo el 1% en los diez últimos años. Por lo que si se asume un mayor riesgo y se obtiene menor rentabilidad no parece existir el negocio. Además no solo es difícil elegir el momento y lugar de entrada en estas economías sino que el riesgo de desplome es muy alto tanto en moneda local como en dólares y euros.
El mejor ejemplo de estas situaciones lo podemos encontrar en nuestra historia reciente, con casos como el de la época dorada de los Tigres Asiático, un mercado emergente que cayó debido a la incapacidad de su gobierno de defender su moneda.



