oct 08

Los y las tienen muchas cosas en común, y algunas diferencias. Cada uno de ellos es mejor en unos casos y peor en otros, pero hay mucha gente que sólo opera con simplemente por no conocer las , que quizá sería lo óptimo en su caso, así que vamos a verlos…

Empezaremos por las similitudes: Los y son contratos en los que se paga un precio a cambio de recibir una cantidad si el precio de algo está por encima (o por debajo) de un cierto nivel en una cierta fecha. La cantidad recibida por cada contrato será proporcional a lo que se haya alejado el precio del nivel estipulado.

Los conceptos básicos en y son el subyacente, si es PUT o CALL, el strike y la fecha de vencimiento

  • El subyacente es el “algo” al que nos vinculamos. Se pueden contratar y sobre acciones (Santander, Metrovacesa), sobre índices bursátiles (IBEX, Nasdaq), sobre divisas (dólar, yen) y sobre materias primas (petróleo, oro).
  • Los y CALL son contratos en los que cobraremos si el precio del subyacente sube, y los y PUT son los que se cobra si el precio cae. Así, hablaremos de Call TEF o de Put IBEX…
  • La fecha de vencimiento es el último día de validez de los y . Hasta ahí, podemos comprarlos o venderlos, e irán subiendo o bajando según lo que haga el subyacente; pero en la fecha de vencimiento, se hace la liquidación (si no los hemos vendido antes), y se nos pagará lo que nos corresponda (si nos corresponde algo), y dejarán de existir.
  • El strike es el precio a partir del cual empezamos a cobrar. Por ejemplo, en el caso de un Call IBEX 16.000 15/jun/2007, si llegamos al vencimiento con una opción, y el Ibex está al vencimiento en 14.500, no cobraremos nada (pérdidas del 100% de lo “invertido”); ni tampoco cobraremos si el IBEX acaba en 15.999. Sin embargo, si acaba en 16.100, cobraremos el importe que corresponda a 100 puntos de Ibex, y si estuviera en 17.000, cobraríamos el importe que corresponda a 1.000 puntos de IBEX…

En el ejemplo anterior, una subida de 900 puntos, un 5,6%, se nos traduce en un subidón de un 1.000%!! Esta es la “golosina” que se emplea para atraer a los “incautos”, aunque lo que no te dicen es que para eso tienes que acertar que haya un movimiento fuerte, que sea en la dirección que tú esperas (subir o bajar), y que sea en la fecha que tú esperas (antes de la fecha de vencimiento):

Riesgo de y

  • Si fallas la dirección del movimiento, palmarás, como con todo…
  • Pero ojo, también palmarás si el movimiento que esperas se produce, en el caso de que ocurra después de lo que esperabas (algo muy frecuente).
  • Y por último, si el mercado se pone lateral, también tendrás que asumir fuertes pérdidas, a pesar de que el subyacente no haya subido ni bajado.

Distinto uso de y

Estos contratos, y , pueden verse como un seguro, si los realizamos sobre un subyacente en el que ya tenemos intereses; por ejemplo, si tengo acciones de SAN, puedo comprar y Put SAN, y en caso de que hayan caídas no perderé, porque lo que pierda con las acciones lo ganaré con los y . Claro que si no hay caídas, tendré que pagar la prima a cambio de nada… justo como ocurre con los seguros!! Otra alternativa es el uso de futuros como cobertura, aunque no es exactamente lo mismo: con futuros, uno teóricamente no ganará ni perderá nada; mientras que con y , pierdes la prima si hay caídas, pero ganarás dinero si hay buenas subidas…

Otra posibilidad es emplear y para asegurarse un precio de entrada, en el caso de un valor en el que se ha decidido entrar pero nos falta temporalmente liquidez; son los casos recientes de ACS en Iberdrola o de Acciona en Endesa, que compraron Calls para asegurarse la entrada a un determinado precio, cuando el banco les diera el dinero. Pero también lo podríamos hacer nosotros si por ejemplo en diciembre queríamos entrar en un valor, pero estamos pendientes de vender otro para obtener liquidez, y queremos retrasar la venta hasta enero por motivos fiscales; o si tenemos Endesas y vamos a ir a la OPA, y por culpa de eso vamos hoy justos de liquidez, pero tenemos la certeza de que obtendremos la liquidez en un futuro próximo y queremos asegurarnos el precio actual.

Pero si no se tienen intereses en el subyacente, es lo que se llama “naked options“, desnudas (y/o ), y son posiciones puramente especulativas en las que lo que se busca es el apalancamiento… es decir, que una subida (o bajada) del subyacente de un 1% se nos transforme en una ganancia (o pérdida) de un 5%, 10% o 20%. Este tipo de operaciones no son nada recomendables para especuladores con no demasiado nivel, pues la especulación es un juego de suma cero, donde lo que gana uno lo pierde otro… y hay jugadores con un nivel altísimo y unas herramientas impresionantes, que a la larga nos pulirán!!

Valor intrínseco, valor temporal y volatilidad en y

Otra cosa que tienen en común los y las , al menos más o menos, es la forma de fijación de precios. Sin entrar en alfabetos griegos, que para eso ya están los manuales, la valoración de y tiene dos componentes:

  • Valor intrínseco: Lo que valdría si venciera con el subyacente al mismo precio que ahora. Sólo lo tienen los y “in the money”, para los que están “out of the money” el valor intrínseco es cero.
  • Valor temporal: Será mayor cuanto más probable sea que el subyacente acabe por encima (en el caso de los call) del strike. Por lo tanto, será mayor cuanto más lejano esté el vencimiento, mayor cuanto más cerca esté la cotización del strike, y mayor cuanto mayor sea la volatilidad.

El valor intrínseco es fácil de calcular. También es fácil obtener la distancia al strike y el tiempo restante hasta vencimiento… pero la volatilidad no es un dato cierto, por lo que el precio “justo” tampoco es un dato cierto!! Así, para un precio dado, se puede despejar la ecuación y obtener la volatilidad que “descuenta” ese precio (hay calculadoras por internet que lo hacen, no me preguntéis a mí!!).

Hasta aquí, las similitudes; en el próxima artículo viene lo interesante de verdad: las diferencias… y cuál y por qué conviene usar para cada situación!!

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publicado por juanjo \\ tags: , ,

may 29

Primeramente debemos recordar que los son un tipo de activos o productos de tipo financiero que se encuentran en los mercados de valores y cuya principal cualidad es que están basados en el precio de otro activo (activo subyacente) como pueden ser acciones, tipos de interés, renta fija y varible, deuda pública, bonos, etc.

Podríamos fundamentalmente definir dentro de los financieros dos tipos:

Los Futuros

Los futuros como producto financiero es un compromiso de compra o de venta de alguna cantidad prefijada a precio de activos financieros. Es decir yo me comprometo con otra persona a que dentro de 2 meses le venderé 1.000 acciones de Telefónica a 5 euros; actualmente si se encuentra a 6 euros a mi no me interesaría, pero como se que puede que dentro de un mes estén a 4 euros, yo no las compro ahora, sino que esperaré a ese momento para sacarle 1 euro a cada una de rentabilidad.

Lo vemos claramente en la gráfica superior, si el precio del futuro es mayor al precio de nuestra compra en el momento, tendremos beneficios, si no conseguimos que el precio del futuro sea superior obtendremos pérdidas por la diferencia.

Dentro del mercado de futuro sobre todo se negocia con tres activos subyacentes o base: las divisas (a un tipo de cambio predeterminado), los tipos de interés (prestar deuda a ese tipo) y las materias primas (algunas muy habituales como son los cereales o el oro).

Dentro de los futuros podemos destacar y vamos a explicar como operaciones más habituales en España los cinco siguientes:

  • Seguros de cambio: consiste en contratar hoy a precio y entrega de dentro de un período de tiempo, cantidad y tipo de cambio no cerrado pero si limitado de dos divisas. Dependiendo de la evolución del mercado el comprador o el vendedor se verá beneficiado.
  • Seguro de cambio participativo: es como el seguro de cambio pero si tiene un acuerdo en firme respecto al tiempo, cantidad y tipo de cambio concreto.
  • El forward rate agreement: Un Fra (como se llama habitualmente) es un contrato entre dos partes cuya finalidad es la de conseguir coberturas futuras basadas en los tipos de interés, ya que ambas partes suscriben por un nominal y en el momento que deseen vender se liquida por la diferencia; también dejando abierta la posibilidad de que dicho futuro se negocie de forma infinita en el mercado secundario.
  • Futuro sobre el Euribor tres meses: consiste en la previsión del valor de euribor a tres meses, al ser bastante arriesgado debido a que es muy dependiente de los tipos de interés del a zona euro no se exige una prima inicial pero sí unas garantías por un mínimo del 50% del total de la operación.
  • Futuro sobre el IBEX 35: similar al punto anterior pero basado en el índice bursátil español. Se liquida de forma diaria por la cámara de compensación de la BME (Bolsas y Mercados Españoles).

Las

Es muy similar a los futuros pero con una gran diferencia en cuanto al momento de la emisión del derecho de cobro y pago futuro, ya que en ese mismo momento se genera un intercambio económico llamado prima de emisión en el que el vendedor recibe del comprador ese dinero con antelación ante la futura operación.

Lo bueno de las es que tu riesgo va a ser igual a la cantidad de prima que hayas desembolsado y tu beneficio siempre será acorde sólo tanto en cuanto el elemento financiero subyacente al que lo hayas suscrito tenga beneficios, tu sólo teniendo preferencia sobre ellos.

En definitiva tu riesgo y desembolso es mucho menor, tienes sobre una mayor cantidad de con menos dinero, por lo que a la hora de vender tus también ganarás un menor cantidad que con el mercado de futuros. Menos riesgo, pero menor rentabilidad.

Dentro de las destacaremos como operaciones más habituales en España las cinco siguientes:

  • Cap: compras un derecho que conmuta la diferencia entre los tipos de interés vigente actualmente (por el que suscribes tu opción), y el valor futuro.
  • Floor: es similar al Cap pero en formato bajista; si los tipos de interés bajan tu que suscribiste por un precio mayor financiando operaciones reciba al final, como ocurre en las operaciones a la baja intradía, la diferencia entre lo pagado y la situación final.
  • Collar: es una acción conjunta de Cap y Floor, por lo que tu suscribes a un precio medio y tanto si suben como bajan los tipos de interés puedes encontrar resultado económico, aunque la franja siempre es menor que en cada una de ellas para que le sea rentable al intermediario que nos suscribe esa opción.
  • SWAP de tipos: también llamado técnicamente IRS consiste en un cash flow continuo entre dos agentes financieros en la que una suscribe a tipos de interés fijo y otra a tipos de interés variable dependiendo su necesidad.
  • sobre divisas y acciones: por último las dos más comunes en donde tienes la opción de compra o venta en un futuro de distintas divisas o acciones dependiendo tu necesidad sobre ellas. Normalmente las sobre divisas y sobre acciones son compradas por particulares y vendidas por entidades financieras y empresas en busca de financiación.
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publicado por juanjo \\ tags: ,

feb 25

Los productos , al igual que otros productos financieros negociables, se pueden comprar y vender en el mercado secundario sin esperar a su vencimiento. En España, los mercados oficiales de son: el Mercado Español de Productos Financieros (MEFF), integrado dentro del Holding Bolsas y Mercados Españoles (BME), y el Mercado de Futuros del Aceite de Oliva (MFAO).

Para comprar o vender contratos —abrir posiciones en el mercado— es necesario hacerlo a través de un intermediario financiero. Únicamente las entidades financieras que cumplen determinados requisitos, y con las que MEFF tiene suscrito un contrato, tienen la capacidad de canalizar e introducir las órdenes cursadas por sus clientes directamente al mercado. Igualmente para negociar en MFAO también el inversor ha de dirigirse a un miembro. Las listas de ambos pueden encontrarse en las respectivas páginas web de cada mercado.

Antes de elegir el intermediario a través del que va a cursar las órdenes, deben consultarse entre otros aspectos las tarifas y demás servicios que se ofrecen. Es de vital importancia disponer de información en tiempo real —especialmente si es vendedor de — y contar con herramientas que den la posibilidad de realizar las operaciones de forma rápida y sencilla. Una vez elegido el intermediario, deberá firmarse el correspondiente contrato, que a su vez le vincula ante MEFF.

Como se ha puesto de manifiesto, la operativa con productos lleva asociados derechos y obligaciones por parte de los contratantes con su correspondiente riesgo de contrapartida (riesgo de que alguna de las partes no cumpla con su compromiso). Para evitar este riesgo se crea la Cámara de Compensación y Liquidación, mediante la cual se garantiza a compradores y vendedores que en todo momento podrán llevar a cabo las operaciones pactadas.

La función de la Cámara es asegurar a ambas partes que podrán comprar y vender el activo el día de vencimiento. Para cumplir estos compromisos se convierte ella misma y de forma simultánea en la parte vendedora para quien haya adoptado el compromiso de comprador en el contrato derivado, y en parte compradora ante quien lo haya hecho como vendedor (actúa de contrapartida). Jurídicamente se interpone entre los dos y, llegado el día de la transacción, se responsabiliza de realizar la transferencia del activo por su precio, entregando a cada uno lo que estaba pactado. Esta entrega puede realizarse en dinero si la liquidación se realiza por diferencias o bien en activos si se produce por entrega física.

En nuestro ejemplo de la compra de la casa por la señora Gómez, la Cámara actuaría de forma que si la señora Gómez no pudiese llevar a cabo la compra al cabo de los 9 meses, el vendedor de la casa recibiría el importe pactado en el contrato; o también, si el vendedor se echara atrás en el momento de la entrega, esta entidad le vendería a la señora Gómez una casa de características idénticas a las pactadas en el contrato. Gracias a la Cámara las dos partes llevan a cabo sus operaciones respectivas, independientemente de si una de ellas cumple o no con lo pactado.

¿Qué son las Garantías?

Al ser la Cámara quien asume el riesgo de contrapartida de compradores y vendedores, deberá utilizar una serie de mecanismos para gestionarlo y no acabar asumiendo las pérdidas generadas por posibles incumplimientos. Para ello dispone de las siguientes herramientas:

Liquidaciones diarias de pérdidas y ganancias: cada día las posiciones abiertas en contratos de futuros se valoran a los precios de cierre, abonando las ganancias y cargando las pérdidas que se generen el mismo día. En caso de que el cliente no pueda hacer frente a ellas, la Cámara deshace las posiciones para que la posible pérdida máxima en la que incurra sea la de un día.

A continuación, y utilizando como ejemplo el contrato sobre IBEX 35, se muestra cómo se realiza esta liquidación. El contrato de futuro sobre IBEX 35 vence el tercer viernes de cada mes, puede negociarse hasta el día de vencimiento y cotiza con una fluctuación mínima de 1 punto. El multiplicador se utiliza para saber a cuántos euros equivale cada punto y en este caso es 10. Por lo tanto, la liquidación de pérdidas y ganancias se calcula de la siguiente forma:

Si se realiza la compra de 1 Futuro de IBEX 35 a 10.000 y el precio de liquidación a final de sesión es 10.020, se obtiene una diferencia de 20 puntos que aplicándoles el multiplicador equivalen a 200 euros (10.020 – 10.000) x 10 = + 200 euros.

Si el precio de liquidación al final de la sesión hubiera sido 9.980, se produciría una liquidación negativa de 200 euros (9.980 – 10.000) x 10 = –200 euros.

Para realizar estos mismos cálculos con Mini IBEX 35, bono a 10 años y futuros sobre acciones, es imprescindible comprobar a priori las características particulares de estos productos ya que determinan cómo se hace la liquidación de pérdidas y ganancias.

Depósito de garantías: por cada posición abierta que implique obligaciones (compra y venta de contratos de futuros y venta de ), y ante la posibilidad de sufrir fuertes pérdidas por movimientos adversos de los precios durante la sesión de mercado, la Cámara exige a los intermediarios depositar antes de las 9.15 horas de la mañana del día siguiente una cantidad en efectivo o en acciones del IBEX 35. Esta cantidad es variable en función de cada tipo de contrato y del activo subyacente, devolviéndose cuando hayan desaparecido las obligaciones ante la Cámara. En general, los intermediarios se lo solicitan a los inversores el día anterior.

Las garantías mínimas que deben depositarse están establecidas por MEFF, aunque posteriormente cada intermediario puede incrementarlas en un porcentaje determinado. No todos exigen las mismas garantías a sus clientes, por lo que antes de comenzar a operar debe compararse cuánto exige cada uno de ellos. Es este un aspecto muy importante a tener en cuenta, ya que cuantas más garantías deban depositarse, mayor parte del patrimonio disponible pasará a estar inmovilizado.

A continuación se resume la secuencia de pasos desde que se cursa una orden a un Miembro de MEFF, hasta que la Cámara comunica al Miembro, y éste a su cliente, las cantidades que deben ser abonadas o cargadas por las liquidaciones diarias y por los depósitos de garantías.

¿Qué significa cerrar la posición?
Cerrar la posición es dejar de tener posiciones ante la Cámara, tanto en derechos como en obligaciones.
Para ello, si se ha abierto una posición como comprador, se deberá tomar una posición como vendedor sobre un contrato de las mismas características, o viceversa; realizando tantas operaciones como se precise.

Descargar el documento completo en pdf

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publicado por juanjo \\ tags:

feb 17

La señora Gómez de nuestro ejemplo recibe una herencia valorada en 3.000 euros el día siguiente a la firma de su contrato de futuros sobre la casa. Como el precio de compra de la vivienda lo tiene previamente garantizado gracias al contrato que ha firmado, decide emplear este dinero con el que no contaba en unas tranquilas vacaciones.

Siempre había querido realizar un crucero y consultando en varias agencias de viajes encuentra uno que se adapta a sus deseos para dentro de tres meses. En la agencia le ofrecen las siguientes alternativas:

  1. Fijar el precio en 3.000 euros, pagando ahora 300 euros en concepto de señal y el resto una semana antes del viaje (si finalmente no realiza el crucero, perdería la señal).
  2. Pagar 3.500 euros la semana antes del viaje sin necesidad de desembolsar señal alguna.

La señora Gómez no sabe si dentro de tres meses deseará realmente realizar el crucero debido a su estado y tampoco tiene la posibilidad de gastar más de 3.000 euros. Por ello, le resulta interesante adquirir el derecho, pero no la obligación, a realizar el crucero por 3.000 euros pagando 300 en el momento actual (aun arriesgándose a perderlos). Por su parte, la agencia de viajes ingresa los 300 euros de la señora Gómez y asume la obligación de ofrecerle el crucero cuando llegue el momento, previo pago del precio fijo de los 2.700 euros restantes.

La señora Gómez está realizando una operación a plazo en la que, a diferencia de los futuros, no se deriva una obligación para el comprador. Habría comprado una opción3, es decir, un derecho que le otorga diferentes posibilidades:

• Si llegada la fecha del viaje decide buscar en otras agencias y no encuentra nada más barato, por haber pagado 300 euros podrá conservar el que tenía.

• Si encontrara un viaje idéntico más económico (2.000 euros), podría comprarlo, aun perdiendo los 300 de señal. El coste total serían 2.300, pero habría tenido la oportunidad de ejercer la otra alternativa y en caso contrario los 300 euros fueron un «seguro de compra».

• Si la agencia de viajes ha subido el precio a 4.000 euros y la señora Gómez no desea viajar, podría vender por 600 euros su derecho al viaje a otra persona que pudiera interesarle, ganando la diferencia. La señora Gómez ganaría 300 euros y la otra persona pagaría 3.300 (2.700 + 600), ahorrándose 700 respecto al precio de mercado.

Una opción es un contrato que otorga a su comprador el derecho, pero no la obligación, a comprar o vender una determinada cuantía del activo subyacente, a un precio determinado llamado precio de ejercicio, en un período de tiempo estipulado o vencimiento.

En , al ser contratos y no valores, no es necesario comprar primero para posteriormente vender, sino que es posible vender primero y en su caso luego comprar. Por ello es fundamental distinguir entre la situación del comprador y la del vendedor.

El comprador de una opción tiene el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender (según el tipo) al vencimiento; por el contrario, el vendedor de la opción está obligado a comprar o vender si el comprador decide ejercer su derecho.

Llegada la fecha de vencimiento, el comprador decidirá si le interesa o no ejercitar su derecho, en función de la diferencia entre el precio fijado para la operación (precio de ejercicio o strike) y el precio que en ese momento tenga el subyacente en el mercado de contado (en el caso de acciones, su cotización).

El precio de la opción es lo que el comprador paga por obtener ese derecho y se denomina prima. La prima es realmente el objeto de negociación. El comprador de sólo tiene derechos y ninguna obligación, por tanto sus pérdidas están limitadas a la prima pagada —con esta posición ha vendido el riesgo a un tercero—. Por el contrario, el vendedor de cobra la prima, pero sólo tiene obligaciones y asume la posibilidad de tener que soportar pérdidas ilimitadas. Por tanto, el vendedor de la opción siempre se queda con la prima, se ejerza o no la opción e independientemente de las pérdidas finales que le pueda ocasionar el haber comprado el riesgo a otro agente.

Tipos de

Según los criterios empleados pueden darse distintas clasificaciones de las ; las más sencillas son:

a. Según el derecho que otorgan:

de compra- call

El comprador adquiere el derecho, aunque no la obligación, a comprar el subyacente a un precio determinado en la fecha de vencimiento establecida, mientras que el vendedor de call asume esa obligación. Cuando un inversor compra una opción call espera que el valor del subyacente suba en los mercados; es decir, tiene expectativas alcistas. Si llegada la fecha de vencimiento, su apuesta resulta acertada y el precio del subyacente es superior al precio de ejercicio fijado en el contrato, le interesará ejercer la opción, ya que puede comprar el activo subyacente más barato.

Por el contrario, si el precio no sube como esperaba y el precio de ejercicio es mayor que el del subyacente, no ejercerá la opción y perderá la inversión realizada, es decir, la prima. En nuestro ejemplo, la señora Gómez finalmente decide no realizar el viaje y opta por invertir el dinero. Para ello consulta con su sobrina, quien le indica que invierta en y le explica su funcionamiento.

Las acciones de la sociedad XYZ cotizan actualmente a 5 euros. Existen expectativas alcistas y se espera que dentro de un mes su precio sea de 6 euros. La señora Gómez compra una opción de compra call sobre estas acciones que le da el derecho a comprarlas a 5,5 euros en la fecha de vencimiento, pagando una prima de 0,5 euros.

¿Cuándo debería la señora Gómez ejercer el derecho que le otorga esta opción de compra?

En todos aquellos casos en los que la cotización de las acciones de XYZ en la fecha de vencimiento sea superior.

— Si en la fecha de vencimiento las acciones de XYZ cotizan a 5 euros: no se ejercería el derecho. No tendría sentido pagar las acciones a 5,5 euros cuando en el mercado de contado cotizan a 5. En este caso, se perdería la prima pagada en el momento de formalización del contrato, los 0,5 euros por cada una de las .

— Si en la fecha de vencimiento XYZ cotiza a 6 euros: se ejercería el derecho. De esta forma se compraría a 5,5 euros las acciones cuyo precio es superior. ¿Cual será el resultado de la operación en este caso?
Resultado de la compra-venta: 0,5 euros de beneficio (6-5,5). Coste de la operación: 0,5 euros.
Resultado total: 0
— Si en la fecha de vencimiento las acciones de XYZ cotizan a 6,5 euros: se ejercería el derecho.
De esta forma se comprarían a 5,5 euros acciones cuyo precio es superior. ¿Cual será el resultado de la operación en este caso?
Resultado de la compra-venta: 1 euro de beneficio (6,5-5,5). Coste de la operación: 0,5 euros.
Resultado total: 0,5 euros.

Hasta ahora se ha mostrado cómo afecta la operativa con al comprador de la opción call. Es conveniente también observar qué sucede con su contrapartida, el vendedor de call. En un primer momento, puede resultar difícil asumir que se puede vender una opción (ya sea de compra o de venta) sin haberla comprado previamente, por lo que siempre hay que recordar que lo que realmente se vende es un contrato en el que se asume una obligación.

Es similar a cuando se compra un seguro de automóvil. La compañía aseguradora, en este caso, estaría vendiendo al tomador de la póliza el derecho a que su coche sea reparado en caso de accidente, al tiempo que asume la obligación de pagar la reparación. El vendedor de la opción actuaría de un modo similar a la aseguradora, pero en este caso el objeto del contrato no es la reparación del coche sino el activo subyacente, recibiendo del comprador la prima en el momento de formalización del contrato.

Volviendo al ejemplo anterior, el vendedor de la opción recibiría la prima y a cambio de este ingreso, en la fecha de vencimiento, está asumiendo la obligación de entregar las acciones de XYZ al precio de ejercicio (en todos los casos en que el comprador decida ejercer su derecho). A medida que el precio de las acciones de XYZ sea mayor en el momento del vencimiento, menos ventajosa será la operación para el vendedor de la opción call, ya que tiene la obligación de entregar al precio de ejercicio unas acciones que en ese momento pueden tener un precio muy superior, debiendo asumir las pérdidas ocasionadas. La venta de un call supone ganancias limitadas y posibilidad de pérdidas ilimitadas y viceversa en la compra.

Opción de venta o put

En una opción de venta u opción put, el comprador tiene el derecho aunque no la obligación de vender el subyacente a un precio fijado, en la fecha de vencimiento. El vendedor de put asume esa obligación. La compra de una opción put está justificada cuando el inversor tiene expectativas bajistas. Si el precio del subyacente disminuye, le interesará ejercer la opción y vender al precio de ejercicio, que es superior. En caso contrario, no la ejercerá y perderá la prima.

Si hay expectativas bajistas sobre XYZ, el inversor puede tomar la decisión de comprar una opción put. Es decir, si en el momento actual cotiza a 5 euros, se esperará que en el plazo de un mes su cotización podría estar en torno a 4 euros. Bajo este supuesto, una buena alternativa sería establecer en la fecha actual un contrato que garantizase un precio de venta para la fecha de vencimiento, por ejemplo 4,5 euros. La
compra de la put, al igual que la compra de call, supone en el momento de formalización del contrato el pago de la prima (consideremos una put de precio de ejercicio 5 con una prima de 0,5 euros). Pagando esta prima se obtiene el derecho a decidir si se quieren vender las acciones de XYZ a 5 euros en el momento del vencimiento.

Una vez pagada la prima ¿cuándo será conveniente ejercer este derecho? En todos aquellos casos en los que la cotización de XYZ en el mercado de contado y en la fecha de vencimiento sea inferior a 5 euros.

El vendedor de la put, a cambio de ingresar la prima en el momento de formalización de la operación, estará obligado a comprar las acciones a 5 euros en todos los casos en los que el comprador ejerza su opción.

A continuación se resumen las cuatro posiciones básicas en :

El vendedor de asume mucho más riesgo que el comprador, ya que sus posibilidades de pérdidas son ilimitadas (si el comprador desea ejercer su derecho, está obligado a comprar o vender), y el importe de las ganancias es la prima.

b. En función del momento en el que pueden ejercerse:

La opción europea sólo puede ejercerse en la fecha de vencimiento mientras que la opción americana puede ejercerse en cualquier momento hasta la fecha de vencimiento. En la actualidad las negociadas en MEFF son de tipo americano cuando el subyacente son acciones, y de tipo europeo cuando es el IBEX 35.

El Precio de la Opción: la prima

La prima es el precio de la opción que paga el comprador y que ingresa el vendedor.

El precio de una opción tiene dos componentes: el valor intrínseco y el valor extrínseco (generalmente denominado valor temporal).

Prima = Valor intrínseco + Valor temporal

De forma intuitiva y utilizando un ejemplo, supongamos que se quiere vender un caballo de carreras y se opta por subastarlo. El precio de salida de la subasta podría establecerse comprobando el precio medio de los caballos de la misma raza y edad, pero que no posean condiciones necesarias para participar en la alta competición; esto sería equivalente al valor intrínseco. Por otra parte, tras la subasta, se obtendrá un precio que será superior al precio de salida. La diferencia entre ambos, reflejará las expectativas de que el caballo pueda ganar alguna carrera a lo largo de su vida, de que no sufra enfermedades y de todos aquellos factores que puedan influir en su éxito o fracaso. Esta diferencia sería asimilable al valor temporal.

El valor intrínseco (VI)

En cada momento, el valor intrínseco de la opción es la diferencia entre el precio del subyacente en el mercado y el precio de ejercicio. El valor temporal es la diferencia entre el precio de la opción (la prima) y el valor intrínseco.

Valor intrínseco = Precio del subyacente – precio de ejercicio (call) (siempre mayor Valor intrínseco = Precio de ejercicio – precio del subyacente (put) o igual a cero)

El valor intrínseco es, por tanto, cuánto vale la opción si se ejercita el derecho en este momento. Veamos otro ejemplo:

Supongamos que en una papelería se venden bolígrafos a 1 euro y que es posible negociar call sobre bolígrafos. Si el precio del bolígrafo hoy es de 1 euro, ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por tener derecho a comprar hoy un bolígrafo a 0,9 euros? Lógicamente lo máximo que estaría dispuesto a pagar serán 0,1 euros. Pagar más no sería racional, así en el momento en el que el precio de este call iguala o supera los 0,1 euros, se podría ir directamente a la tienda a comprar el bolígrafo. Y ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por tener derecho a comprar hoy un bolígrafo a 1,10 euros? Si este derecho sólo es válido hoy, el precio que estaría dispuesto a pagar será cero euros.

Pues bien, en ambos casos se ha obtenido el valor intrínseco de ambas call, la primera con un precio de ejercicio de 0,9 euros y la segunda con uno de 1,10.

De este modo, el valor intrínseco se calcula teniendo en cuenta el precio de ejercicio de la opción y el precio del activo subyacente (en este caso, el precio de los bolígrafos). Por tanto, el valor intrínseco es siempre conocido y su cálculo es realmente sencillo. Para call será igual al precio del activo subyacente menos el precio de ejercicio de la opción y si el resultado es negativo se toma el valor cero (no tiene ningún valor).

Para las put se calcula como el precio de ejercicio menos el precio del activo subyacente y, del mismo modo, si esta diferencia es negativa carece de valor.

El valor extrínseco o temporal (VT)

Continuando con el ejemplo, se puede hacer la siguiente pregunta: ¿cuánto se estaría dispuesto a pagar por tener derecho a comprar un bolígrafo a 1,10 euros dentro de un año? Quizá habrá quien esté dispuesto a pagar una determinada cantidad positiva porque ¿y si resulta que dentro de un año los bolígrafos han subido a 1,25 euros?

De este modo, entra en escena el valor temporal, es decir, el posible aumento de valor intrínseco que una opción puede experimentar por tener un período de vigencia. Puede observarse cómo en este caso no se trata de datos ciertos ya que no se conoce cuál será el precio de los bolígrafos dentro de un año, a lo sumo podrá estimarse. Lo que existe es la posibilidad de que el precio pueda variar, tanto al alza como a la baja (existe incertidumbre).

Es importante observar que según el activo del que se trate, el posible aumento de valor intrínseco será más o menos probable. Esto queda de manifiesto, por ejemplo comparando una opción call sobre el bolígrafo antes mencionado, y una opción call sobre petróleo. Como el precio del petróleo es mucho más volátil que el de los bolígrafos, el valor temporal y por tanto la prima de la opción, será mayor en el caso del call sobre petróleo.

La volatilidad del activo subyacente es uno de los parámetros que afecta al valor de las , concretamente al valor temporal. Cuanto mayor es la volatilidad mayor es el valor de las , tanto call como put.

También puede analizarse el efecto del tiempo sobre el valor de las . Si fuera posible negociar call sobre bolígrafos a un mes o a un año, ¿cuál de las dos tendrá un valor superior? Lógicamente la de un año de plazo, ya que a igualdad de volatilidad (estamos hablando del mismo activo subyacente, el bolígrafo), la posibilidad de que el valor intrínseco aumente es mayor en un año que en un mes.

El tiempo que media hasta el vencimiento es uno de los parámetros que afecta al valor de las , concretamente al valor temporal, siendo éste cero en la fecha de ejercicio. Cuanto mayor es el plazo restante hasta el vencimiento, mayor es el valor de las , tanto call como put, ya que la probabilidad de que el precio evolucione en el sentido esperado se incrementa.

El valor temporal dependerá además del tiempo a vencimiento, de la volatilidad, del tipo de interés a corto plazo y de los dividendos.

Por otro lado, las emitidas pueden encontrarse en alguna de las siguientes situaciones:

«dentro del dinero» —in the money—: son las que, si se ejercen en ese momento, proporcionan beneficios a su poseedor. Es decir, el precio del ejercicio es inferior al del subyacente en una opción call y superior en una put. Tienen valor intrínseco positivo.

«en el dinero» —at the money—: el precio de ejercicio y el del subyacente son prácticamente coincidentes, de manera que ejercer las en ese momento no implicaría ningún beneficio. Sólo tienen valor temporal.

«fuera del dinero» —out of the money—: son las que no se ejercerían, por estar el precio de ejercicio por encima (en una call) o por debajo (en una put) del precio del subyacente. No tienen ningún valor intrínseco.

A lo largo de su vida, una opción puede ir cambiando de una a otra situación, debido a las continuas variaciones de precio del activo subyacente.

Variables que influyen en la prima y su efecto

La formación del precio depende fundamentalmente de los siguientes factores: el precio del subyacente, el precio de ejercicio, la volatilidad del subyacente, el tipo de interés, los dividendos que en su caso genere el subyacente antes de la fecha de ejercicio, y el tiempo que resta hasta la fecha de vencimiento de la opción.

  • El precio del subyacente y el precio de ejercicio

Anteriormente se ha mostrado cómo la relación entre ambos determina el valor intrínseco de la opción. El valor intrínseco varía debido a las fluctuaciones del precio del subyacente en los mercados, puesto que el precio de ejercicio es constante durante toda la vida de la opción. Así, una opción puede estar in the money un día y out of the money al día siguiente.

  • La volatilidad del subyacente mide la variabilidad de los precios de éste (el riesgo de mercado).

Los incrementos de volatilidad producen aumentos de las primas, tanto para call como put. Esto se debe a que si el precio de un valor fluctúa mucho, es más difícil prever cuál será su cotización cuando llegue la fecha de vencimiento, y el abanico de posibles precios que se pueda esperar en ese momento será más amplio que en un subyacente que presente reducidas variaciones de su precio (el caso extremo sería el de una acción cuya cotización fuera siempre la misma, ya que tendría volatilidad cero). Por tanto, a mayor fluctuación del precio del subyacente, la posibilidad de que éste pudiera evolucionar a favor del comprador de la opción es mayor y el vendedor exigirá una prima más alta por ella, ya sea call o put.

Evidentemente la volatilidad de un activo varía en el tiempo y en algunos períodos más que en otros. En el caso de que la volatilidad se reduzca, su efecto se dejaría notar en forma de bajada de la prima de las . Podría ocurrir, además, que incluso si se ha acertado con la dirección en la que se va a mover el subyacente, el hecho de que la volatilidad se haya reducido provoque que el comprador de la opción vea como baja su precio y su posición entre en pérdidas.

Cuando se habla de volatilidad o variabilidad de precios, es importante conocer si se refiere al pasado o al presente y futuro (que es lo relevante para valorar ):

Volatilidad histórica: es la que ha habido en el pasado, por lo que no necesariamente tiene porqué repetirse en el futuro.

Volatilidad implícita: es la que refleja las expectativas actuales del mercado sobre la volatilidad que tendrá el subyacente.

Estimar la volatilidad del activo subyacente es la cuestión clave en la valoración de ya que es el único factor que no se conoce. Los intermediarios pueden ofrecer su propia estimación subjetiva de este dato. Para ello suelen analizar la volatilidad histórica (cómo han fluctuado los precios en el pasado) y la volatilidad implícita (cómo estima el mercado que van a fluctuar los precios en el futuro). Sin embargo no es posible predecir con certeza el comportamiento futuro de los precios, de hecho, negociar implica apostar por una determinada volatilidad, que es lo que fundamenta su existencia.

En general suele decirse que la volatilidad está alta si la volatilidad implícita es superior a la histórica y que está baja en el caso contrario.

  • El tipo de interés (al mismo plazo que el vencimiento de la opción) es tal vez el factor con

menos incidencia en la valoración de . Puesto que el movimiento de los tipos afecta al coste de financiación, una subida de éstos disminuye el valor actual del precio de ejercicio, por lo que la prima de una opción call aumentará mientras que el valor de la put se reducirá. Suele utilizarse el tipo de interés libre de riesgo (en general, el de las letras del Tesoro).

  • Los dividendos de las acciones influyen en el precio de la opción en la medida en que el reparto

de dividendos disminuye la cotización. Al reducirse el valor del subyacente, baja el precio de la opción call y aumenta en el caso de la put. Por tanto, el precio de las reacciona a las expectativas del mercado sobre el pago de dividendos del subyacente.

  • La importancia del tiempo restante hasta la fecha de ejercicio ha podido comprobarse anteriormente.

De hecho, cuanto mayor sea éste, mayor valor temporal tendrá la opción ya que hay más posibilidades de que el precio del subyacente evolucione en el sentido que espera el comprador. El valor temporal es nulo en la fecha de vencimiento.

En consecuencia, el efecto de estos factores ha de analizarse conjuntamente. Así, es posible que a pesar de que la evolución del precio del subyacente sea favorable, el valor de la prima se reduzca como consecuencia de la evolución desfavorable de alguno o algunos de los restantes factores o viceversa.

En todo caso, una vez se ha comprado o vendido una opción y se ha pagado o ingresado la prima correspondiente, es posible negociarla en todo momento sin necesidad de esperar a que llegue la fecha de ejercicio. De hecho, es frecuente que las no se mantengan hasta su vencimiento.

Resumen del efecto de los distintos factores en el valor de la opción

Existen distintos métodos de valoración que manejan los efectos de estas variables; el más conocido es el elaborado por Black & Scholes en 1973.

Por supuesto, un inversor no tiene necesariamente que calcular el valor de la prima. La prima se negocia en el mercado y los intermediarios en tienen herramientas para valorar y calcular sus «precios teóricos». Según estos precios teóricos sean superiores o inferiores a los del mercado, se dice que la opción está cara o barata, respectivamente.

Además de saber qué variables influyen en la determinación del precio (prima), es interesante conocer cuánto influye en el mismo cada una de ellas. Las sensibilidades del precio de la opción ante las variaciones de estos factores se representan a través de letras griegas.

Esta información es posible encontrarla en los sitios web de distintos intermediarios especializados, e interpretar las más relevantes, ayudará sin duda al inversor en su toma de decisiones:

  • Delta: indica cómo variaría la prima ante las variaciones en el precio del subyacente. Matemáticamente es la primera derivada y se interpreta como la cuantía del cambio producido en la prima al modificarse en una unidad el precio de contado del subyacente. Si se ha comprado una opción, delta indicará cuánto puede subir o bajar en función de los movimientos de la cotización del subyacente. Es decir, la velocidad de cambio de la prima frente a las fluctuaciones del precio del subyacente.
  • Gamma: mide la variación de Delta al producirse modificaciones en el precio del subyacente. Es la segunda derivada del valor de la prima respecto al precio del subyacente y mide por tanto la tasa de variación de Delta, es decir, la aceleración con la que varía la prima ante una unidad de variación del precio del subyacente.
  • Vega: indica cuánto varía la prima ante cambios en la volatilidad. Puede utilizarse para comprobar cuánto subirá o bajará el precio de la opción ante variaciones de ésta.
  • Theta: mide la variación de la prima por efecto del paso del tiempo. Suponiendo que el resto de los factores permanecieran constantes, el paso del tiempo hace que se vaya reduciendo el valor de las primas, lo que resulta negativo para el comprador y positivo para el vendedor de . La velocidad con la que la prima pierde valor aumenta a medida que se aproxima la fecha de vencimiento.

En la actualidad, en el mercado español es posible negociar sobre las acciones de 20 sociedades cotizadas. Generalmente, estos subyacentes pertenecen al IBEX 35 y se caracterizan por su elevada liquidez y capitalización. Estos contratos de tienen vencimiento el tercer viernes de marzo, junio, septiembre y diciembre y son de tipo americano.

El nominal es de 100 acciones por contrato, por lo que el precio de un contrato de sobre acciones con una Prima de 1,55 euros sería: 100 x 1,55 = 155 euros.

También se pueden contratar sobre IBEX 35 en las que el subyacente es un Futuro mini sobre IBEX 35 del mismo vencimiento. En este caso tienen vencimiento todos los meses (el tercer viernes) y son de tipo europeo.

Descargar la Guía sobre Opciones y Futuros – ¿qué son las Opciones?

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feb 13

¿Qué es un Futuro?

Antecedentes: los contratos a plazo o forward

Antes de explicar las características de los contratos de futuros, es conveniente fijarse en su antecedente; los llamados contratos a plazo o contratos forward. Para definir qué es un contrato a plazo, utilizaremos un ejemplo práctico:

Supongamos que la señora Gómez recibe la noticia de que en nueve meses su familia contará con un miembro más. Tras la alegría del primer momento, cae en la cuenta de que el reducido apartamento en el que residen se les quedará pequeño y decide que es el momento de comprar una casa más grande. Unos días después llega a un acuerdo para pagar 180.000 euros por un nuevo piso.

En una de las conversaciones que mantiene con el vendedor le hace saber que en realidad el piso no lo necesita hasta dentro de nueve meses, pero que, con el fuerte crecimiento de los precios que se está produciendo en el mercado inmobiliario, prefiere comprarlo ahora.

Ante esto el vendedor le responde que no tiene ningún inconveniente en entregar el piso dentro de nueve meses. De este modo, se presenta la posibilidad de firmar hoy un contrato en el que la trasmisión del piso se realice dentro de nueve meses, pero fijando hoy su precio. Este tipo de contrato se conoce como contrato a plazo.

Esta idea no disgusta a la señora Gómez, pero le preocupa que el vendedor intente fijar en el contrato el precio de la vivienda incrementado en el 17% de revalorización que se espera para los próximos nueve meses.

Si el vendedor tomase esta decisión, el precio que figuraría en el contrato sería de 210.600 euros.
Precio del piso = 180.000 x (1 + 0,17) = 210.600 euros (el precio actual más el incremento
esperado)

¿Debería la señora Gómez aceptar ese precio? La respuesta es No.

¿Por qué?

La señora Gómez tiene la posibilidad de:

  • comprar la casa ahora y pagar 180.000 euros
  • firmar un contrato a plazo.

Si decidiera comprar hoy la casa, debería pedir prestado los 180.000 euros. Suponiendo que por esta operación el banco le cobra un 2% anual, al cabo de los nueve meses habrá pagado 2.700 euros en concepto de intereses.

Intereses = 180.000 x 0.02 x 9/12 = 2.700 euros

Por lo tanto, si el vendedor pretendiese reflejar en el contrato un precio superior a 182.700 euros, la señora Gómez optaría por comprar la casa al contado, es decir hoy (pidiendo el dinero prestado), ya que ese sería su coste al cabo de nueve meses.

¿Sería este el precio adecuado para el vendedor?

Si está dispuesto a vender la casa hoy, recibirá 180.000 euros que podría invertir en un activo sin riesgo, en el que suponiendo que invierta al 2% anual, obtendría 2.700 euros en concepto de intereses.

Por lo tanto, el precio de equilibrio para ambos bajo estos supuestos, es de 182.700 euros. Pero, ¿hay algún factor más que deba considerarse para el cálculo?, ¿qué ocurre con los gastos y posibles rendimientos que genere la casa desde hoy hasta la fecha de liquidación del contrato?

Parece lógico pensar que el vendedor repercutirá en el precio a plazo todos aquellos gastos que la vivienda ocasione, y a su vez que el comprador descuente todos los rendimientos que se puedan generar.

Siguiendo con el ejemplo, el vendedor observa que mantener la casa 9 meses más le supondrá un desembolso en concepto de gastos de comunidad de 540 euros, cantidad que si vendiese la casa hoy no tendría que abonar.

Por lo tanto desde su punto de vista el precio debe ser:

182.700 euros + 540 euros = 183.240 euros

Este razonamiento convence plenamente a la señora Gómez, pero argumenta que si bien esto es cierto, no lo es menos que el vendedor también puede obtener un ingreso si alquila la casa durante nueve meses, y considera que este rendimiento ha de ser descontado del precio a plazo. De no ser así, prefiere comprar la casa hoy y, puesto que no la necesita hasta dentro de nueve meses, alquilarla e ingresar por este concepto, pongamos por caso, 1.700 euros.

Llega el momento de firmar el contrato y se tienen en cuenta las matizaciones que ambas partes han expuesto. Calculan, pues, el precio que han acordado que aparezca en su contrato a plazo:

Precio de la vivienda hoy 180.000 euros
Inversión/financiación al 2% + 2.700 euros
Gastos de comunidad +540 euros
Ingreso por alquiler – 1.700 euros
181.540 euros

El resultado final es que la señora Gómez ha firmado un contrato que le obliga a comprar la vivienda, independientemente de cuál sea su precio en el mercado, dentro de nueve meses, a cambio de pagar en esa fecha 181.540 euros.

Por su parte, el vendedor se ha obligado a vender la vivienda, independientemente de cuál sea su precio en el mercado, dentro de nueve meses, a un precio equivalente en términos financieros al que estaba dispuesto a venderlo hoy. Ahora bien, ¿qué ocurrirá pasados los nueve meses?

Ese día la señora Gómez y el vendedor llevan a cabo la transacción en los términos que hace nueve meses pactaron. La señora Gómez entrega 181.540 euros y recibe a cambio su nueva vivienda en propiedad, ingresando el vendedor el importe pactado.

Pero también puede ocurrir que una de las contrapartes incumpla la obligación adquirida y ello repercuta en un grave perjuicio económico para la otra parte. Este riesgo se conoce como riesgo de contrapartida o de insolvencia y está presente en cualquier transacción económica.

Además, este riesgo se acentúa a medida que el plazo entre la fecha de contratación y de liquidación (fecha en la que se entrega el activo o mercadería), es mayor. Si en el ejemplo el vendedor no entregara la vivienda en la fecha acordada, esto provocaría (independientemente de las acciones legales que la señora Gómez emprenda) que tendría que adquirir la casa al precio que esté en el mercado ese día. Esta circunstancia puede dar lugar a un quebranto que corresponderá a la diferencia entre el precio pactado en el contrato y el que la casa tenga en el mercado (siempre que el precio de mercado en ese momento sea mayor que el establecido en el contrato).

El vendedor está sometido al mismo riesgo en el caso de que la señora Gómez no compre al precio pactado, e implicaría que el vendedor debería buscar un nuevo comprador. El quebranto se pondrá de manifiesto en el caso de que el nuevo comprador sólo esté dispuesto a pagar un precio inferior al pactado con la señora Gómez.

Con el fin de eliminar este riesgo de contrapartida, entre otros, surgen los mercados organizados. Visto el ejemplo anterior, se puede comprender intuitivamente qué es un contrato a plazo y cómo se establece su precio, pudiendo a continuación definir los .

Un futuro es un contrato a plazo negociado en un mercado organizado, por el que las partes acuerdan la compraventa de una cantidad concreta de un valor (activo subyacente) en una fecha futura predeterminada (fecha de liquidación), a un precio convenido de antemano (precio de futuro).

Es decir, se trata de contratos a plazo cuyo objeto son instrumentos de naturaleza financiera (valores, índices, préstamos o depósitos…) o «commodities» (es decir, mercancías como productos agrícolas, materias primas…).

Por lo tanto, la diferencia entre un contrato forward como el mostrado en el ejemplo y un contrato de futuro, radica fundamentalmente en que en el contrato forward los contratantes fijan las condiciones del acuerdo según sus necesidades, mientras que en el contrato de futuro las condiciones que lo rigen están estandarizadas. A modo de ejemplo, la compra de un contrato a plazo podría asimilarse a encargar un traje a medida mientras que un futuro sería equivalente a comprar en un gran almacén con tallaje fijo y sin posibilidad de arreglo.

Sus características principales

Las características operativas que definen e identifican los futuros son:

  • Las condiciones de los contratos están estandarizadas por lo que se refiere a su importe nominal, objeto y fecha de vencimiento.
  • Se negocian en mercados organizados, por tanto pueden ser comprados o vendidos en cualquier momento de la sesión de negociación sin necesidad de esperar a la fecha de vencimiento.
  • Tanto para comprar como para vender futuros, los intervinientes han de aportar garantías al mercado, es decir, un importe —determinado en función de las posiciones abiertas que mantengan— como señal del cumplimiento de su compromiso, de forma que evite el riesgo de contrapartida.

El inversor en futuros debe tener en cuenta que es posible realizar la venta de un futuro sin haberlo comprado antes, ya que lo que se vende es la posición en el contrato por el que el vendedor asume una obligación. Esto es lo que en el mercado se llama «abrir posiciones cortas» o «ponerse corto».

Precio teórico de un futuro

La formación del precio de un futuro es similar al del precio del contrato a plazo. Así, el precio de un contrato de futuros sobre una acción se forma a partir del precio de la misma, capitalizado hasta la fecha de vencimiento, y restando a ese importe el valor del dividendo capitalizado hasta la fecha de vencimiento.

Por ejemplo, para conocer el precio del contrato de futuro a tres meses de una acción de la sociedad XYZ que cotiza en la bolsa a 45 euros, que no reparte dividendo y sabiendo que el tipo de interés del mercado a ese plazo es el 2,5%, bastaría con utilizar la siguiente fórmula:

Precio futuro = Precio de cotización x [1 + (r x t/360)] – D x [1 + (r´ x t´/360)]
Donde:

r = tipo de interés de mercado para t días,
t = nº de días desde hoy hasta el vencimiento del contrato,
D = dividendo a percibir,
r’ = tipo de interés de mercado para t’ días,
t’ = nº de días que median entre la fecha de pago del dividendo y el día de vencimiento del contrato.

Precio futuro = 45 x [1 + (0,025 x 90/360) ] –0 = 45,28 euros

La señora Gómez y el vendedor, para calcular el precio que debían fijar en su contrato sumaban la financiación y los posibles gastos (como el de comunidad) y restaban los ingresos por alquiler. Trasladándolo al cálculo real del precio de un futuro, la financiación y los posibles gastos serían equivalentes a determinar el valor de la inversión realizada hoy en la fecha de vencimiento, mientras que los ingresos por alquiler serían equivalentes a los dividendos que pudieran recibirse durante ese período.

La diferencia existente entre el precio de la acción dentro de tres meses y su precio hoy se conoce como el coste neto de financiación. Es conveniente señalar que este coste neto de financiación podrá ser positivo o negativo dependiendo de si el rendimiento por dividendos es menor o mayor que el coste de financiación.

Compra de un contrato de futuros

Una vez calculado el precio teórico del futuro sobre XYZ, si se piensa que el precio de las acciones de XYZ va a tener una fuerte revalorización de hoy a tres meses, se presentan dos alternativas:

  1. Comprar la acción hoy pagando 45 euros.
  2. Comprar un contrato de futuros sobre dicha acción con vencimiento tres meses y por el que deberá pagar el día de vencimiento 45,28 euros.

Si se elige la segunda alternativa y, recordando que el contrato de futuros obliga a comprar al precio pactado (45,28 en este caso) el día de vencimiento, el beneficio o pérdida se producirá por comparación del precio de las acciones de XYZ el día de vencimiento y el precio del contrato de futuros.

Suponiendo que el día de vencimiento las acciones de XYZ cotizan a 50 euros, se obtendrá un beneficio de 4,72 euros (50 – 45,28). Por otro lado, si la acción cotizase a 35 euros se habría incurrido en una pérdida de 10,28, pues se ha asumido la obligación de pagar 45,28 euros por algo que en el mercado vale ese día 35 euros.

El siguiente cuadro representa posibles valores de la acción XYZ el día de vencimiento y el resultado que genera la posesión del contrato de futuros.

La representación gráfica sería:

Por tanto, el contrato de futuros comprado genera beneficios si el activo subyacente, en el ejemplo anterior las acciones de XYZ, cotizan por encima del precio de compra del contrato de futuros (45,28).

Venta de un contrato de futuros

Por otro lado, si las expectativas son bajistas, es decir, si se cree que el precio de la acciones de XYZ va a caer de hoy a tres meses, se debería vender el contrato de futuros con vencimiento dentro de tres meses. El resultado que generaría esa posición el día de vencimiento, en relación a las posibles cotizaciones de la acción y el precio al que se ha asumido la obligación de vender, serían:

El vendedor de un futuro tendrá una posición de pérdidas y beneficios simétrica a la descrita para el comprador (ver gráfico). Puede observarse que las pérdidas pueden ser ilimitadas cuando el precio de la acción cotiza por encima de 45,28.

En España pueden negociarse en la actualidad los siguientes contratos de futuro:

  • Sobre mercaderías: aceite de oliva.
  • Sobre activos financieros: futuros sobre IBEX 35, Mini IBEX 35, bono a 10 años y acciones (12 en total).

Las características particulares de cada contrato2 determinan cómo se realiza la liquidación de pérdidas y ganancias.

Descargar la Guía de Opciones y Futuros (parte 2)

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feb 11

Introducción

LAS Y LOS FUTUROS ESTÁN FRECUENTEMENTE presentes en la vida diaria de los ciudadanos que, de forma intuitiva, realizan distintas valoraciones de este tipo de contratos. Nos referimos a casos tan cercanos como pactar un precio diferido en la compraventa de una vivienda o suscribir un seguro sobre nuestra casa o nuestro coche. Sin embargo, cuando se habla de referidos a los mercados financieros, en muchas ocasiones se suele considerar que se trata de algo alejado de nuestra realidad, cuando muchos inversores sin operar directamente sobre ellos, tienen o han podido tener entre sus activos este tipo de contratos sin saberlo.

En particular ha podido ocurrir si han encomendado la gestión de carteras a un profesional estableciendo un límite en el riesgo agregado de la inversión, han suscrito fondos de inversión garantizados, etc.

Es indudable el papel que juegan estos instrumentos en la gestión de inversiones. Los resultados que le ofrecen muchos productos que puede encontrar en el mercado se consiguen con frecuencia —aunque no siempre, pues en determinadas circunstancias es posible reproducir sus efectos en el mercado de contado— comprando, vendiendo o realizando múltiples estrategias en el mercado de .

De todo ello nace la importancia de conocer los conceptos principales, su funcionamiento básico y cómo se transfiere el riesgo entre los participantes en el mercado, con independencia de que Vd. decida o no operar directamente con . Por otro lado, la equivalencia genérica de « igual a riesgo ilimitado» no es rigurosamente cierta. Como veremos en las siguientes páginas, el comprador de constituye la excepción, pues, al haber adquirido un derecho, su pérdida máxima será el precio pagado por el mismo y, por tanto, el porcentaje que esto
suponga sobre la totalidad de sus inversiones, es decir, se trata de la única posición donde la pérdida máxima está acotada a priori.

En este sentido hay que señalar que, si bien siempre se hace necesario conocer el funcionamiento de los productos en que se invierte, en el caso de los y concretamente en el de que ahora abordamos, podría decirse que resulta ineludible. Colaborar en esta materia es el objetivo de esta guía destinada al público en general que sólo pretende explicar de forma intuitiva y a través de ejemplos, los conceptos básicos de los contratos de opción y futuro, sin entrar en las sofisticadas estrategias de carteras que por sí solas o en combinación con otros productos se pueden llevar a cabo. Incluso para quienes no actúen en este mercado, quizá esta guía le pueda ayudar a comprender mejor la gestión de carteras que le lleva a cabo su intermediario o cómo se consiguen los resultados descritos en el folleto informativo de un fondo de inversión que pretende suscribir.

Con ello no hemos hecho más que iniciar el camino. Evidentemente y de forma obligada, en posteriores guías se abordarán más destinados al minorista como los , los productos estructurados negociados en mercados regulados como los certificados o los novedosos turbowarrants, sin olvidar los de crédito que, no negociándose en mercados regulados, están acaparando la atención internacional por el importante volumen de ahorro que captan en la actualidad.

¿Qué son los productos y qué tipos podemos encontrar?

Los productos son instrumentos financieros cuyo valor deriva de la evolución de los precios de otros activos denominados activos subyacentes. Los subyacentes utilizados pueden ser muy variados: acciones, cestas de acciones, valores de renta fija, divisas, tipos de interés, índices bursátiles, materias primas y productos más sofisticados, incluso la inflación o los riesgos de crédito.

Pero ¿qué se esconde detrás de esta definición? El quid de la cuestión radica en la forma en que se deriva el precio y en la naturaleza de la transacción a la que da lugar este instrumento. Es decir, cómo y cuándo se lleva a cabo el intercambio del activo por su valor o precio en dinero.

En las operaciones habituales de contado o spot, como por ejemplo cuando vamos al supermercado, el intercambio del producto por su precio se realiza en el momento del acuerdo. Sin embargo, un derivado es un pacto cuyos términos se fijan hoy pero, y aquí está la diferencia, la transacción se hace en una fecha futura.

Esta idea de acordar una compraventa que se materializará al cabo de un cierto tiempo tiene tanta antigüedad como el comercio mismo; en los mercados financieros holandeses del siglo XVII ya se negociaban contratos cuyo activo eran los bulbos de los tulipanes. Paralelamente, en Japón se desarrollaban los primeros mercados organizados en los que se concertaban contratos que conllevaban la entrega futura de arroz. El hecho de poder conocer cuál sería el precio a cobrar o pagar por una cosecha reportaba, tanto al productor como al comprador, afrontar el futuro con mayor tranquilidad. En estos ejemplos, tanto los bulbos como el arroz son el activo subyacente.

No es hasta el siglo XIX cuando nace en Chicago el primer mercado de moderno, en el que aún hoy en día se negocian contratos cuyos activos son el trigo y el maíz. Con posterioridad se ampliaron a otros subyacentes y se crearon en otros países mercados organizados sobre mercancías. En 1973, también en Chicago, se creó el primer contrato que permitía asegurar un tipo de cambio para una fecha futura; es, pues, el nacimiento del derivado financiero. A éste le siguieron otros que permiten la compraventa de activos financieros como acciones, bonos, índices, tipos de interés, etc., en un momento posterior a la fecha del acuerdo.

Por tanto, en general, los productos sirven para trasladar el riesgo de unos agentes (que desean venderlo) a otros (que quieren adquirirlo), lo que permiten usarlos con finalidades opuestas.

Tipos de productos

Aunque esta guía va a desarrollar los aspectos relativos a , a efectos de ofrecer una visión general de los productos existentes, en el siguiente cuadro se muestran algunos de los de mayor difusión indicando las entidades autorizadas a tramitar su contratación así como, en su caso, el organismo sobre el que recae la competencia de autorización y supervisión del mismo.

Para qué sirven los productos

Ya sabemos que un derivado es un tipo de contratación a plazo en el que se establecen todos los detalles en el momento del acuerdo, mientras que el intercambio efectivo se produce en un momento del futuro. Pero… ¿qué ventaja aporta respecto a que esa compraventa se realice de manera inmediata? La respuesta es que el comprador y el vendedor conocen con certeza la cantidad que se pagará y recibirá por el producto en la fecha acordada.

Esta incertidumbre sobre cómo se moverá el precio del activo es el llamado riesgo de precio, que todo inversor asume bien cuando posee ya ese activo y una caída de su valor le produce pérdidas (fig. 1), o bien cuando en lugar de realizar su compra hoy, prefiere esperar un tiempo creyendo que su precio va a caer y finalmente evoluciona al alza (fig. 2), teniendo que pagar más que si lo hubiera adquirido al principio. Este riesgo se observa muy bien en el mercado de acciones. Si se decide comprar acciones de la empresa X para venderlas más caras en un futuro, existe el riesgo de que su precio baje incurriendo en pérdidas. Por otro lado, si lo que se quiere es comprar las mismas acciones esperando a que los precios sean inferiores, existe el riesgo de que éstos sigan subiendo y haya que desembolsar más dinero en el futuro.

Los contratos son el instrumento con el que es posible manejar este riesgo principalmente de dos maneras:

  • Ayudando a reducirlo en las llamadas operaciones de cobertura, en las que ya se posee el activo y se desea una protección frente a los movimientos adversos de los precios.
  • Como una inversión más, en la que el inversor apuesta por la dirección y amplitud del recorrido que va a tomar el precio de un activo durante un período determinado.

No debe olvidarse que los son productos sofisticados que cuando no son utilizados como cobertura conllevan riesgo de pérdida total de la inversión. Por lo tanto, invertir en ellos requiere no sólo conocimientos específicos, tanto de su funcionamiento como de los sistemas de negociación, sino en su caso, contar con predisposición a asumir riesgos elevados y tener capacidad para afrontarlos, además de dedicarles el tiempo necesario para realizar su seguimiento.

Descargar la Guía sobre Opciones y Futuros (parte 1)

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